En la comarca hay más de 500 personas sordas, la mayoría sin trabajo ni formación profesional
El colectivo de sordos impulsa un plan de empleo que generó ya 87 contratos
El programa Silpes consiguió en Castilla y León que 600 personas accedieran a ciclos formativos
La Asociación de Personas Sordas del Bierzo (Asorbier) acaba de poner en marcha el tercer programa Silpes de intermediación laboral y socio-familiar dirigido a personas con discapacidad auditiva en la comarca del Bierzo que necesiten apoyo y asesoramiento para favorecer su integración en los distintos sectores de la sociedad. Durante el año 2004, la red Silpes de Castilla y León generó un total de 87 contratos de empleo para personas sordas, 238 accedieron a procesos formativos, 577 recibieron orientación laboral y se ofrecieron 2.212 servicios de interpretación del lenguaje de signos, entre otras muchas labores. Silpes es un programa gestionado por la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Castilla y León (Fapscl), integrada por nueve asociaciones (entre ellas Asorbier), y cofinanciado por la Consejería de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León y el Fondo Social Europeo. La red de servicios de intermediación laboral pretende fomentar el empleo sin barreras para permitir el acceso al trabajo de las personas sordas en igualdad de condiciones. En la comarca del Bierzo conviven más de 500 personas sordas. En la carretera de Molinaseca se encuentra ubicada una lavandería que actúa como centro especial de empleo para discapacitados sordos y el colegio público de Peñalba, en Ponferrada, actúa como centro de integración infantil, contando con profesores especiales, logopedas y un intérprete. También el instituto Virgen de La Encina dispone de un intérprete del lenguaje de signos. En general, un porcentaje muy pequeño de personas sordas dispone de contrato laboral, siendo en su gran mayoría hombres. Además, los contratos suelen ser de carácter temporal y en condiciones muy precarias. Igualmente, son muy pocas personas con discapacidad auditiva las que acceden a una educación superior en la universidad. Las entidades empresariales reciben importantes beneficios económicos y fiscales por la contratación de personas sordas. Así, pueden percibir una subvención de casi 4.000 euros por contrato celebrado, 4.800 euros de deducción en el impuesto de sociedades y hasta 900 euros para la adaptación del puesto de trabajo. Las personas sordas, a pesar de su discapacidad auditiva, poseen muchas habilidades y destrezas que inciden en su rendimiento profesional de forma muy positiva, como la capacidad de concentración, la habilidad manual o la retentiva visual. Además, cuentan cada día con más ayudas técnicas que facilitan su participación social, como audífonos, implantes cocleares, despertadores luminosos o vibratorios, sistemas de aviso luminosos, teléfonos de intermediación, etc. Desde los colectivos de personas sordas, como Asorbier, se intenta luchar contra los prejuicios que recaen sobre esta comunidad e infravaloran sus capacidades para desempeñar un trabajo de forma eficaz.