Diario de León
Publicado por
MARÍA AÑÍBARRO
León

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AÚN NO me he hecho a la idea, que el verano tocaba a su fin y que el reencuentro con la realidad de septiembre estaba cerca. Con este calor que hace, todavía pienso en la playa, la tertulia en las terrazas, los blanquitos frescos y el asueto. Me quedaba el recuerdo de mis cortas vacaciones en Burdeos, entre viñas y bodegas: y es que ya se sabe, la cabra siempre tira al monte, y una lleva el vino en la sangre y le gusta éste en todas sus expresiones y formatos. Una vez que has conocido este mundillo vanidoso, es imposible salir de él. Se acabó la calma. He despertado repentinamente al oír la palabra vendimia demasiadas veces, al principio creí que eran sólo exageraciones de viticultores y enólogos nerviosos, ahora estoy tan convencida como ellos de que la vendimia de este año no nos va a respetar las fiestas de estas fechas. El momento más deseado y el más temido de un bodeguero, la vendimia marca el futuro de los vinos, es el saco de las virtudes y los defectos que llevarán los vinos en su evolución: la suerte está echada. Se dice que será una vendimia fácil y rápida, sin grandes problemas, casi aburrida, pero nunca se sabe cómo puede acabar. Este año el adelanto de la vendimia ha sido generalizado en toda España a causa del calor y la sequía, lo que ha hecho que la producción descienda hasta en un quince por ciento en gran parte de las denominaciones de origen, y el fruto sea más pequeño de la habitual, con gran concentración, alcanzando niveles de azúcar muy altos para esta época. En el Bierzo si las nubes grises de estos días no nos dejan ningún chaparrón a destiempo, la recolección de la mencía empezará esta semana y todos los datos apuntan a una excelente cosecha, con uva muy sana y de gran calidad. Dicen los elaboradores veteranos, que las vendimias son cíclicas, se repiten al menos cada diez años: a quién no le recuerda este calor a aquel no muy lejano dos mil tres, con uvas demasiado maduras y fermentaciones complicadas. Aquella cosecha, a pesar de todo, ha dado grandes mencías: complejos y elegantes, que situarán a la denominación aún más alto. Sin grandes movimientos por la zona y a pesar de la llegada de alguna bodega nueva, se respira un aire tranquilo y de sosiego, no parece que haya gran interés por la uva. ¿Quizá hay demasiado vino en las bodegas? Realmente sí, esta reducción en la producción va a dar un respiro al bodeguero que cuenta con más botellas en stock, de las deseadas.

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