El mal de las abuelas esclavas
La prejubilación temprana ha hecho que los hombres tengan mayor tiempo de ocio, pero no ha sido así de generosa con las mujeres, que se ven destinadas a cuidar de sus nietos como hicieron con sus hijos

Muchas abuelas de hoy se dedican a cuidar de sus nietos después de haber criado también a sus hijos
La paulatina industrialización del Bierzo integra la comarca en las áreas que incrementan la incidencia de una de las nuevas «pandemias» sociales como la denominada afección de «abuela cuidadora» o «abuela esclava», un proceso que carece que porcentajes detallados, principalmente por el desconocimiento del mismo. Pero la realidad es que incrementa las consultas de los especialistas médicos y psicológicos en la comarca. Mientras las prejubilaciones mineras van reduciendo el número de trabajadores masculinos, facilitándoles la posibilidad de dedicarse a sus aficiones alternativas, las mujeres de las generaciones anteriores pasan a incrementar sus cometidos sociales y familiares. Si la primera impresión a partir de prejubilar a los hombres a una edad temprana, entre 40 y 45 años, parece abrir el camino al descanso, los viajes y la libertad para la pareja, ese sueño desaparece en la mayor parte de los casos por una sola razón, la natalidad. La incorporación de la mujer joven al mercado laboral no se corta por el nacimiento de los hijos, sobre todo para quienes cuentan con «la abuela» para hacerse cargo de ellos. Estas señoras durante muchos años y por su corta edad, son abuelas felices y sanas, capaces de hacer el trabajo de dos o más personas, renunciando a esa vida de entretenimiento a la que podría acceder por la situación laboral de su pareja. A ello se suma que el paso del tiempo no juega a su favor. Las obligaciones familiares aumentan al mismo ritmo que la familia se multiplica. La abuela no dice a nada que no y acepta más cargas. Simultáneamente su fortaleza se va deteriorando sin que nadie se de cuenta. Llega un momento en que se produce un desequilibrio entre lo que puede hacer y lo que quiere hacer, situación que deriva en estrés y otros síntomas asociados. La conjunción de la mujer que asume nuevas cargas coincidiendo con una pareja prejubilada es uno de los motivos de mayor incidencia en los fracasos de pareja en el Bierzo, según ponen de manifiesto los expedientes de Asuntos sociales. Todo ello deriva en enfermedades psicológicas y físicas que han hecho que la propia OMS lo halla definido como «maltrato a la mujer». «La forma de acabar con este síndrome es concienciando a la sociedad y a los hijos que creen que la fortaleza de sus madres es eterna» dicen los especialistas. En el Bierzo se apunta a las guarderías públicas como alternativa que libere las obligaciones de las mujeres.