Comer por el Congo
Vecinos de Santa Marina de Torre, San Andrés y Las Ventas, participan en una comida benéfica para recaudar fondos para un comedor infantil y un taller de costura en el Congo

Un centenar de vecinos participó en la comida benéfica olrganizada en Santa Marina de Torre
Mas de un centenar de comensales se dieron cita en Santa Marina de Torre para participar del proyecto con el que se sostiene un comedor de cine niños en el Congo y se adquirirán diez máquinas de coser para los talleres de Likasi. La localidad de Likasi, en la República del Congo, puede considerarse afortunada dentro de la gran necesidad existente en el país, al haber obtenido el amadrinamiento de tres localidades bercianas a través de Cáritas interparroquial. Los vecinos de Santa Marina, de forma particular y desde el pasado mes de mayo, realizan cada mes una aportación con la que participan en el proyecto Amani. Con esas aportaciones se mantiene un comedor creado para cien niños en la localidad de Likasi. Una colaboración que no resuelve los problemas reales pero asegura la subsistencia, según comentaba Nieves Fernández, coordinadora del proyecto en Santa Marina. «Solo se les puede ofrecer una comida diaria, cinco días a la semana, para evitar la desnutrición total». Likasi forma así mismo parte de una lista de cinco localidades en la que se han creado recientemente talleres de costura para facilitar el trabajo a las mujeres. Tras puesta en marcha se precisaba ampliar el número de máquinas de coser y para ello, de nuevo la localidad de Santa Marina de Torre, con la participación de San Andrés de las Puentes y Las Ventas de Albares, se puso manos a la obra y organizaron, para la jornada festiva del Pilar, una comida comunitaria en la que participaron doblemente. Los propios vecinos fueron los encargados de elaborar y aportar el menú que se compartió con todos los asistentes. Así se reunieron 50 tortillas, 30 empanadas, pimientos rellenos y una gran variedad de dulces. «Todos fruto del buen hacer de las mujeres de Santa Marina de Torre, siempre dispuestas a la participación activa". Además de esta aportación culinaria, cada uno de los asistentes a la comida comunitaria, cocineros incluidos, realizaron una aportación económica voluntaria, destinándose los fondos obtenidos a la adquisición de las máquinas de coser. La jornada se convirtió en una completa fiesta. Además de los representantes de las tres localidades, hasta Santa Marina se acercaron también un buen número de vecinos de Torre. Una Misa dio comienzo a la jornada que incluyó la comida, seguida de la proyección cinematográfica La ciudad de la Alegría y baile como cierre. Al final de la jornada se recaudaron 635 euros que servirá para comprar seis de las diez máquinas de coser.