Diario de León
Publicado por
RAQUEL PALACIO VILA
León

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QUÉ TIENE QUE ver El Bierzo, al noroeste de España, con «Ruhrgebiet» al noroeste de Alemania? Aparentemente poco. Quienes vivimos ajenos al negro mundo de las minas del carbón que soluciona inviernos y energías desde hace más de ochenta años, podríamos pensar que nada, a parte de la situación geográfica. Pero en cuanto miramos un poco hacia el pasado de nuestra comarca (un pasado que empezó relativamente lejos, allá por los sesenta, y se alargó hasta tremendamente cerca, ahí por los ochenta), si nos damos una vuelta por los pueblos mineros, nos encontramos con que más o menos todo el mundo conoce o es hijo o es nieto de alguien que vivió en esta zona minera, donde las minas también tienen nombres de mujer. Duisburg, Oberhausen, Essen, Bochum, Dortmund, son ciudades que acogieron a cientos de familias bercianas en busca de trabajo y una mejor base económica que llevarse a casa. Aquí había sitio. Algunos hicieron viaje de ida y vuelta, o visita de años con regreso a casa, con expectativas cumplidas, con economía resuelta. O dejaron propiedades y posibilidad de volver. Otros se encontraron con su vida y se quedaron. Me cuentan que algunos son ahora mayores y están solos, y se mueren en sus casas sin que nadie les eche en falta porque nadie forma parte de su rutina. Este es un serio problema en Alemania, me dicen. En España también, respondo. Y debe de ocurrir en cada país civilizado. Cosas de la civilización. Como emigrar y no dejar inmigrar. Pero este poder que tenemos de no permitir que unos entren, se nos va por otro lado en actitud servil que recibe extranjeros que buscan sol. Pero la tensión de ser el medio se neutraliza cuando existen conexiones como esta, en esta Europa donde (valga) toda Europa sabe inglés menos nosotros. Aquí te encuentras un señor en tractor y sabe inglés. Los guiris también bajaron a la mina y salieron de ella cubiertos de negro. Y como a nosotros, les llegó la hora de cerrar las bocas negras que a veces tragan para siempre. Ya se vivió aquí el cambio energético que en El Bierzo trae disgustos en cadena para la minería y los sectores dependientes de su supervivencia. Habrá que ver cómo se nos arregla, aquí ya, después de muchos años, han pasado página. Y las minas son un monumento que los turistas y los nostálgicos visitan llenos de curiosidad y respeto por un sistema de vida que dio de comer, hace unos años, a muchas familias.

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