Diario de León
Publicado por
ALEJANDRO J. GARCÍA NISTAL
León

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TEMPLARÍN y Medulín vinieron al mundo un buen día. Fruto de la inspiración de un sesudo creativo cada uno, que se llevó un buen pastón a casa, por mucho que se nos diga. Templarín no es mascota, porque animal no es, pero tampoco lo podemos llamar persona. Pequeñajo, simpático y guerrero, se va haciendo mayor menguando su fama nunca alcanzada. Dicen que iba para símbolo de Ponferrada, pero para mí que se ha quedado en casi nada. Medulín fue posterior, presentado con gran boato y ceremonia. Nada menos que símbolo del mayor monumento patrimonio de la humanidad, el único que tenemos, en nuestro amado Bierzo. El Consejo Comarcal, y el docente Valentín, fueron los padres del alumbramiento. ¡Y vaya con el descubrimiento! No contentos con la idea, le compraron un vehículo, rotulado con ilusión para hacer más el ridículo. Mi niño trajo del cole una postal de medulín. Me dijo: «Mira papá, un granín de maíz». Pero eso no fue lo peor. Al preguntarle lo que les contó el profesor, me espetó: «Algo de dinosaurios, guerreros y lagos». Vamos, que nada de bercianos, tesoros y romanos. Tiene Templarín su merchandaising también. No se vayan a creer. Qué bien. Gorros, camisetas, llaveros... Desde donde les escribo estas letras me vigila una figura de uno de los templarines entregados en forma de trofeos. A veces, cuando me canso. Me levanto. Lo saludo. Y me cabreo. El muy testarudo no me contesta. «Será cazurro y no berciano este engendro», me digo para mis adentros. Horrorizado descubro en una de las paredes una postal de Medulín, restos, como de un naufragio, de la rueda de prensa donde Medulín fue estrella por una y última vez en su vida en los medios de comunicación bercianos. Lo miro con ternura. Su forma de patata me recuerda que se acerca la hora de comer, pero nada de él me hace recordar a las Médulas. Y mira que lo intento, y lo vuelvo a intentar con denuedo, pero ni por esas. Se acercan las Navidades. Las instituciones públicas gastan, según un estudio dado a conocer en una reciente convención de organizaciones no gubernamentales celebrado en Madrid, más de un millón de euros en felicitaciones de altos cargos, vinos institucionales a funcionarios y regalos publicitarios con logotipos oficiales. ¿Se imaginan a Templarín y Medulín con gorros de Papá Noel felicitando las fiestas a ponferradinos y bercianos respectivamente? Y si no, al tiempo.

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