Diario de León
Publicado por
JOSÉ ÁLVAREZ DE PAZ
León

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TUVE una Vespa que murió de vieja en el taller de Paco, en Flores del Sil, una moto voluntariosa y anónima, no como la ahora propiedad de un guardia civil, que llevó gratis a Eleuterio Sánchez desde León a Salamanca. En su regreso a León el Lute, abogado y escritor, habló de esa» universidad del delito, donde el noventa y dos por ciento de los presos reinciden» que era y sigue siendo la cárcel, para hacerse persona de provecho, cultivando el cerebro del hombre, que no tiene límites, asegura el mítico merchero, a quien vitoreó en masa el Chamartín, en presencia de Franco: el Lute, el Lute, el Lute es cojonudo/ como el Lute no hay ninguno. Cuando el Eleuterio afanó tres gallinas para dar de comer a sus hijos, no había oído hablar de Tomás de Aquino y su teoría, «en caso de extrema necesidad todos los bienes son comunes», pues el Aquinate también pensaba que los delincuentes son «los que crean las situaciones de desesperación y protomiseria», aunque lejos del «radicalismo» de San Jerónimo, que enseñaba que «el rico que no es ladrón, es heredero de algún ladrón», mucho antes de que el concepto de la propiedad privada de la patrística evolucionara hasta llegar a asimilarse al derecho romano y el Código de Napoleón, pues los sucesores de aquellos científicos del derecho que hicieron de la filosofía una guía para la vida práctica, utilizando para convencer el sentido común y el consenso, acabarían codificando un derecho de propiedad privada, sin límites para su ejercicio . Critican algunos que a los presos se les permita estudiar y hacerse hombres de provecho en la cárcel, porque olvidan que el único bien del que estarán privados los presos, es el de la libertad, indemnes todos los demás derechos. En la ciudad de Ponferrada, además de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned) y dentro de la Universidad de León, viene funcionando, con notable asistencia, aplicación y aprovechamiento, la Universidad de los Mayores. Admiro a esos alumnos de la edad tardía, aprendo mucho con ellos y me producen un respeto imponente, estén donde estén, da igual en la cárcel o en esas universidades populares que intentan desarrollar las posibilidades inéditas de muchos adultos dispuestos a vivir, a convivir y a participar en la vida cultural y social, enfrentándose en plenitud al tiempo libre que no tuvieron en su larga y trabajada vida. El placer de acercarse a esa otra forma de sabiduría.

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