| Análisis | La ampliación del Consejo Comarcal a debate |
La mayoría quieren ser bercianos
De la apatía inicial al deseo de su alcalde, los vecinos de Palacios del Sil ya no ven mal integrarse en el Consejo. En La Cabrera, piden infraestructuras a cambio del sí

La tarde otoñal parece transcurrir con toda normalidad en los pueblos que conforman el municipio de Palacios del Sil, el núcleo limítrofe entre las comarcas hermanas e históricas de Laciana y El Bierzo. Hace unas semanas, su alcalde, apoyado por la plana mayor del Psoe del Bierzo, abrió un debate sobre su deseo de integrar a Palacios como el municipio número 38 del Consejo Comarcal. Las reacciones no tardaron en llegar. Todos de acuerdo Por una vez, todas las fuerzas políticas parecen estar de acuerdo. El Psoe comarcal, el PP del Bierzo e incluso el presidente de la institución aludida, esto es, el Consejo Comarcal. Ricardo González Saavedra ha dejado abierta la puerta: «pediremos más dinero a Junta y Diputación, realizaremos los cambios legales oportunos, como por ejemplo, asignar un consejero más en representación de Palacios, y anunciamos a todos aquellos municipios que crear que pueden entrar en este proyecto a que lo manifiesten. Esto demuestra que lo hecho, a pesar de las trabas, se está haciendo bien. Si fuese mal, no había localidades pidiendo entrar». En el boom mediático, el Partido del Bierzo recuerda la «herida» de La Cabrera, actualmente partida en dos y en tres siendo cinco municipios. El PB recuerda que es el momento de unir también a La Cabrera Alta y la Baja. Ponferrada, Astorga y La Bañeza se disputan la capitalidad administrativa de La Cabrera. Pero ¿y en Palacios del Sil? ¿Qué opinan una tarde de noviembre sus gentes? De los 1.450 vecinos, la mayoría son jubilados, agricultores, trabajadores mineros y pocos, muy pocos jóvenes que ven en Ponferrada su salida natural. En sus bares y calles, poco transitadas, el sentir de sus gentes es claro: «no podemos seguir así». «Laciana no funciona como comarca», según algunos. Y luego está la realidad cotidiana cuando hablas con el vecindario: «Yo encontré trabajo en Comonor, y voy y vengo todos los días, pero acaberé cogiendo un pisó allí (se refiere a Ponferrada)», afirma un joven al que paramos en plena calle. Notamos, sin embargo, en la gente mayor cierta apatía a todo lo que venga de la clase política. Entre esa idea y el apego al «terruño» contestan nones algunas de las personas y señalan el puente diciendo: «del puente para allá Bierzo, del puente para acá Laciana». Son sólo opiniones, retazos de la gente de la calle, sencilla y trabajadora que, eso sí, reconoce que todo lo que «si arreglan la carretera y la hacen autovía de una vez a Ponferrada, la cosa cambiaría mucho. Y no sólo por las compras o la diversión, también está el tema médico y de otros servicios que mejorarían».