Diario de León
Publicado por
ALEJANDRO J. GARCÍA NISTAL
León

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SEGÚN avanza, inexorable, la segunda gran reconversión del carbón; recordemos que la primera se hizo en tiempos felipistas, el aznarismo se limitó a respetar lo firmado y ahora ZP vuelve a la carga a instancias de Europa. Según pasan los meses y las interminables reuniones, con primeras movilizaciones de los trabajadores incluídas, todas las partes piden más y más fondos económicos para amortiguar la sangría del paro obligatorio, el recorte de producción y el aniquilamiento de todo un sector que ha marcado una forma de vida en lugares concretos. Y el Bierzo es uno de ellos. Pero como un botín en una isla plagada de piratas, bucaneros y corsarios; políticos, sindicalistas y empresarios piden ser ellos los distribuidores de los dineros, de las ayudas, del montante y cada vez menos sonante que, no se engañen, no proviene de la Unión Europea, sino de nuestros bolsillos, de ahí al Fisco, y de Hacienda a la parte proporcional que damos al continente, que luego nos devuelven como mejor les conviene a unos señores alojados temporalmente en una lejana y fría ciudad llamada Bruselas. Hasta ahora, los gobiernos regionales, esto es, la Junta, era la mayor institución que repartía los fondos mineros. Cierto es que muchos de esos euros no fueron precisamente a municipios estrictamente mineros o a proyectos muy ligados a la actividad productora del carbón. No es menos cierto tampoco que los sindicatos han visto pingües cursos de formación financiados por estos motivos camuflados en luchas contra el desempleo, la formación laboral y, sobre todo, unas prejubilaciones muy numerosas y a veces casi, hasta ofensivas con respecto a otros sectores sociales. Pero son los alcaldes de pequeños municipios y los líderes sindicales los que más se quejan a la hora de reclamar el control del dinero. Quizás, la Junta debía tener en cuenta que son fondos adicionales, añadidos y no contabilizar como dinero propio invertido en la comarca. Quizás, los alcaldes deberían también tener la mente más abierta a necesidades infraestructurales básicas de toda la comarca: carreteras, agua, proyectos turísticos y empresariales intermunicipales... Por lo que no pueden ceñir en exceso el perímetro de la reinversión. Quizás, los sindicalistas, al igual que también los patronos, deberían centrarse más en lograr el mantenimiento del empleo y de la producción que en dilucidar cuánto les va a tocar de la parte correspondiente del pastel. Veremos en qué queda todo esto muy pronto.

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