Diario de León

Los peritos empezarán a valorar los cuantiosos daños materiales a partir de mañana

Los bomberos no descartan que el fuego comenzara dentro de la nave de Ponfecar

Al responsable de la extinción le parece difícil que partiera de unos neumáticos en el exterior

Ponferrada

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«No descartamos la hipótesis de que el fuego se produjera primero en el interior y luego en el exterior». Así se expresaba ayer el jefe de bomberos de Ponferrada, José Manuel Valcarce, después de revisar el estado en el quedó la nave del concesionario de coches Ponfecar, una de las más afectadas por el incendio que el pasado viernes calcinaba cuatro establecimientos industriales del polígono de La Barca, en la carretera de Molinaseca. Aunque dos testigos señalaron que las llamas pudieron partir de unas ruedas en el exterior del concesionario de la marca Jeep y Crysler, el responsable de la extinción insistió en que el fuego estaba demasiado extendido en el interior de la nave cuando llegó la primera dotación de bomberos como para haberse iniciado afuera. «El fuego de unos neumáticos en el exterior, cuando nosotros llegamos allí lo podemos acometer y se apaga rápidamente. Sin embargo, cuando entramos en el interior de la nave e intentamos acometer lo que estaba allí dentro, ya era imposible, porque estaba muy propagado», manifestó. El jefe de bomberos también aseguró que la alarma del establecimiento estaba sonando cuando los testigos vieron el fuego en los neumáticos, «y una alarma no suena porque haya fuego en el exterior, así que no es descabellando pensar que comenzó en el interior». Valcarce resaltó las enormes dificultades a las que se enfrentaron los bomberos para sofocar el incendio debido a la falta de aislamiento entre las naves. «El diseño de la construcción en naves nido, que hoy ya no se permite, favoreció el incendio, porque no había estructuras portantes independientes», ni «ningún aislamiento entre nave y nave». Por eso, y ante las dificultades para acceder al interior de naves en llamas, y en vista de que no corría peligro la vida de ninguno de sus ocupantes, se decidió evitar riesgos innecesarios a los bomberos. «Si entramos en unas naves de este tipo nos la jugamos, porque es muy elevado el riesgo de que la estructura se colapse y se venga abajo», explicó. Las tres dotaciones enviadas tampoco se encontraron con una buena red de agua en el polígono y tuvieron que recurrir a la ayuda de camiones motobomba del servicio de extinción de incendios forestales de la Junta y del servicio municipal de limpieza. Los bomberos si pudieron evitar que el fuego calcinara dos de las seis naves comunicadas; una lavandería industrial, que ayer no pudo funcionar por falta de electricidad, y otra nave vacía, a la que accedieron rompiendo un cristal.

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