| Reportaje | Efectos de la Ley Antitabaco en el Bierzo |
¡Guerra a 40.000 fumadores!
Las farmacias aumentan el 70 por ciento de ventas de productos antitabaco. Al contrario que estancos y kioscos que pierden un 30 por ciento. Y los hosteleros, desunidos ante la Ley

Curioso cartel manipulado que podía verse ayer en el Teatro Bergidum de Ponferrada
Uno de enero de 2006 entra en vigor la Ley Nacional Antitabaco. Desde entonces, mucho se ha debatido y se debatirá. No en vano, estamos hablando de una de las costumbres sociales más extendidas de la sociedad contemporánea. Todo el mundo ha opinado, pero ¿y el Bierzo? ¿Cómo está afectando la aplicación de esta ley en la comarca? Objetivos en el Bierzo Bajo la apariencia de proteger la salud a los no fumadores, e incluso velar por la salud de los que lo son. El objetivo de la Ley es claro: «ir erradicando el tabaquismo». Según los Servicios de Atención Primaria en el Bierzo existen 40.000 fumadores declarados. Es decir, personas que fuman un promedio de 20 cigarrillos al día, lo que viene a ser una cajetilla de tabajo. En el lado contrario, se tiene constancia de 23.000 exfumadores; personas que después de haber pasado por los servicios de atención médica específica han superado su adicción al tabaco. Desde el Sacyl, que pretende del propio Ministerio de Sanidad una cofinanciación de los gastos derivados de la aplicación de la nueva Ley, se ha diseñado una serie de consultas en los Centros de Salud de Atención Primaria para personas que se acerquen a su médico y quieran comenzar un plan de abandono del tabaco. Todavía es pronto para dar cifras oficiales, pero lo cierto es que fuentes médicas hablan ya de más de mil personas iniciadas y el factor de concienciación social para consumir menos tabaco, «que ya es un avance», comentan desde la Dirección Médica del Bierzo. Sin embargo, se espera un aluvión de visitas en Atención Primaria según pasen estas primeras semanas hasta duplicar las cifras de pacientes «en condiciones normales». Problemas laborales Otro de los frentes abiertos por la aplicación de la Ley son los centros de trabajo. A las áreas de fumadores, ahora prohibidas, les ha sustituido una serie de carteles de prohibición según normativa y, en la mayor parte de los casos, los servicios, lugares prohibidos por cierto, escaleras, también prohibidas, y salir a la calle, ha sido la respuesta en almacenes y fábricas. Los empresarios los primeros días han hecho «la vista gorda», pero ya han comenzado a sacar la calculadora argumentando que «tenemos un estudio realizado a nivel nacional en el que los trabajadores que fuman pierden 28,7 días de trabajo, con un coste de 2.287 euros anuales». Desde la Fele son más reaccios a esta relajación de costumbres y se pide una mayor claridad normativa. El Cel, de momento, mantiene sus contactos en el sector hostelería para dar salida al problema de los locales con más de 100 metros cuadrados. Que esa es otra. La práctica totalidad de los bares y establecimientos hosteleros pequeños permiten fumar, sin embargo, restaurantes y grandes cafeterías, tienen que realizar obras de separación de ambientes. Desde el Cel se reclama algún tipo de ayuda a este empresariado para poder hacer frente al cumplimiento estricto de la Ley. «Y no castigar antes de permitir poner remedio». Todo un galimatías.