Diario de León
Publicado por
AQUILINO PONCELAS ABELLA
León

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HE ASISTIDO perplejo a la polémica artificial y disparatada de algunas asociaciones que se proclaman defensoras del leonés sobre la intervención del Presidente del Consejo Comarcal en un acto organizado por la asociación Xarmenta. El gran pecado lo cometió el invitado, según parece, por haberse dirigido a tal asociación en gallego y por proclamar que la existencia de esta lengua- comporta una riqueza cultural para la Comarca. Para ellos lo correcto hubiera sido que el premiado hubiera dado a los convocantes un par de pataditas en el trasero, acompañadas, claro, con unas palabritas en castellano. Pero hete aquí que bajo estos ropajes asoman la patita estos desconocidos guardianes de esencias (tal vez su existencia sea incorpórea y sus méritos de ficción) para, con el pretexto de defender lo leonés, acabar despreciando los sentimientos de una parte de los bercianos. Podrían, a dos dedos de frente que tuvieran, protestar por lo poco o nada que ninguna de las administraciones ha hecho por la recuperación y dignificación de las hablas bercianas, pero no se les ocurre otra cosa que lapidar a un representante de una de las ellas por dirigirse en público (algo que no debería ser excepcional) en una lengua que hablamos una parte de los ciudadanos bercianos. Si lo hubiera hecho en castellano como así ocurre siempre, ellos no hubieran abierto la boca, hubieran seguido en estado de hibernación como hasta ahora, así que cabe concluir que lo que de verdad les molesta es que, tal vez por primera vez, se hubiera utilizado una lengua autóctona diferente del castellano. Claro, se presentan como ofendidos y soliviantados enarbolando la bandera de lo leonés para atacar a una parte esencial de la cultura berciana cual es la lengua gallega que a duras penas se sigue manteniendo en nuestra comarca. Los comentarios que realizan en torno a la pervivencia del leonés en el Bierzo, al margen de ciertas inexactitudes relativas a límites y distribución, dan ganas de reír por no llorar. Según nuestros amigos pareciera que el leonés goza de tan buena salud como el castellano. Uno, que lleva más de veinte años preocupado por la supervivencia y dignificación del gallego hablado en la Comarca y también del leonés, les puedo asegurar que nada más lejos de lo que pretenden transmitir. Por desgracia, el leonés, y todo gracias a los grandes esfuerzos que los gurús políticos de allende el Manzanal proclaman ahora para nuestra Comarca, apenas se habla en alguna zona y por personas mayores de setenta u ochenta años (tuve dificultades en redactar algunos de los relatos en dialecto leonés en mi último libro), y el gallego, aunque más extendido y con mayor vitalidad, tampoco está en situación de echar las campanas al vuelo. La realidad es otra: ni el gallegohablante ni el leoneshablante tiene reconocidos ningunos de los derechos lingüísticos fundamentales que las instancias internacionales amparan: dirigirse y relacionarse con la administración en sus lenguas, derecho de sus hijos a recibir la educación en la lengua de sus padres, toponimia y onomástica en lenguas autóctonas, etc.. Por si faltara poco, algún representante político, so pretexto de defendernos de supuestas invasiones culturales alienígenas, quiere negar nuestra identidad o la realidad lingüística a una parte de los bercianos. Termino con una última invocación a esas asociaciones virtuales de fervorosos de última hora: que no sean como Herostrato ni se comporten como a los que non lles importa quedar tortos dun ollo con tal de deixar cegos ós outros, que sigan el camino de otras asociaciones que llevan décadas trabajando a favor de la cultura del Bierzo sin pisotear a nadie y sin fomentar escándalos inexistentes. Somos pocos, sólo nos faltaba acabar mal avenidos.

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