SILLA BAJA
Cristóbal Gabarrón
HIJO de un republicano condenado a muerte en Murcia y desterrado en Valladolid, Cristóbal Gabarrón es un humanista cuyo genio, expandido por el universo, es mucho más extenso que el cuerpo donde habita, diríamos parafraseando a Tomás de Aquino. En efecto, hay obra suya, pinturas y esculturas, por todo el ancho mundo, desde Manhattan a Atenas, Desde Nagano al Chelsea Art Museum, desde Medina (del Campo) a Dubrovnik, desde Barcelona a Salt-Lake City, desde el Parlamento Europeo a la sede de Naciones Unidas¿ pero no voy a pretender yo presentar aquí y ahora su obra, cuando ya lo han hecho personalidades como el Rey de España o Kofi Annan. Sí me corresponde decir que Cristóbal es un enamorado del Bierzo, un amigo cuya compañía procuro disfrutar como una destilación de orujo, lenta y cálida mientras dura, ácida cuando se acaba, pues está trabajando casi siempre fuera de España. Y es bueno destacar, junto a su capacidad creadora y estética, su fuerza singular para trasladar al lenguaje del arte los valores éticos en los que cree, su aportación creativa a un urbanismo humano, su incansable experimentación con nuevas técnicas y procedimientos, su honestidad intelectual su condición de currante y amigo de las cosas bien hechas. Su obra está transida de compasión hacia las personas atrapadas en un mundo posthumano, perdidas todas las referencias tradicionales. Tal se nos ofrece en las once esculturas de personajes de El Quijote esparcidas por Manhattan o la capilla del Milenio en Las Salinas o el grupo escultórico "las doce musas de Europa". La muestra "For a Better World", es un recorrido a través de los carteles creados para esa Institución desde 1945, donde destacan las emblemáticas obras de Picasso, Raucchenberg, Miró, Chagall, Vasarely o el propio Gabarrón. Gran cultivador de la amistad, persona muy agradecida a los buenos momentos que, por breves que sean, puede regalarnos un día cualquiera, estaba feliz en León la noche del sábado, feliz por la buena compañía, por el cocido maragato, por el paseo por el Paseo de la muralla, por la zambullida en la poderosa corriente franciscana y libertaria de Amancio-- Chicho Sánchez Ferlosio, por aquel hermanamiento entre las lenguas, pleno de arte, sentido, entendimiento y razón, que todo eso y mucho más fue el recital inolvidable dedicado " a los trabajadores de ahora y de siempre del Diario de León y a los que no están en la primera fila nominal"