El Ayuntamiento licitará en unos días la reforma del entorno de la fortaleza por 1,9 millones
El castillo recuperará el foso y la rampa de entrada original este año
La intervención que empezará en verano supondrá el derribo de las dos últimas casas adosadas

La futura pasarela sustituirá las escaleras de La Encina a Tras la Cava
El castillo de Ponferrada recuperará este año una parte del foso que hace cinco siglos rodeaba la fortaleza y volverá a contar con una rampa de acceso similar a la que tuvo en tiempos del Conde de Lemos. Las dos intervenciones, financiadas con los fondos recibidos del Espacio Económico Europeo, forman parte del proyecto que remodelará el entorno del monumento urbanizando las calles Gil y Carrasco y Tras la Cava y que ayer presentó el alcalde, Carlos López Riesco, acompañado del arquitecto responsable del Plan Director de la fortaleza, Fernando Cobos. Las obras saldrán a licitación «en unos días» para que comiencen este verano, anunció Riesco, y contarán con un presupuesto de 1.890.000 euros y un plazo de ejecución de un año. Los escombros de cinco siglos y las edificaciones de viviendas adosadas a los muros en los últimos cien años han cubierto y desdibujado la fisonomía original del foso del castillo. Con la nueva remodelación, el monumento recuperará el talud del foso, más pronunciado en la calle Gil y Carrasco, y recubierto de plantas tapizantes. El contratalud concluirá en una barandilla de bancos de pizarra que separará el foso de la calle peatonal, ocultando los focos que iluminarán los muros y «dejando todo el protagonismo» al monumento, explicó el alcalde. El proyecto contempla el uso de granito y adoquín «de tipo portugués» para la urbanización de las calles. Para poner en valor el foso en la calle Tras la Cava, será necesario demoler las dos últimas viviendas adosadas a las paredes de la fortaleza, en una zona donde en un futuro se habilitará una pasarela de acceso desde la plaza de La Encina. Fernando Cobos también destacó el cambio que supondrá para la imagen del monumento la sustitución de la actual rampa de su acceso principal por una más ajustada a la que tuvo hace quinientos años. La futura rampa será más pronunciada y estrecha, y en lugar de apoyarse sobre el actual muro de piedras, levantado hace menos de medio siglo, lo hará sobre un talud de tierra cubierto de cesped, mejorando el aspecto del monumento.