LA GAVETA
Las edades de la mujer
NUNCA entendí bien ese título de las Edades del Hombre. ¿Por qué las edades del hombre? ¿Y las de la mujer? ¿Y qué edades son ésas? ¿Las del cristianismo leonés y/o castellano? ¿Y las demás edades? ¿Qué pasa con las edades de los caballeros del Sinkiang? ¿Y con las edades de las lindas mujeres ateas de la Rusia zarista? ¿Qué tienen que ver las Edades del Hombre con los pigmeos, animistas o no? ¿O con los efebos sumerios? Todo esto de las Edades del Hombre me parece un poco ampuloso y un tanto nacional-católico. Algo así como una gran feria sacra patrocinada por los devotos del beato (¿o ya santo?) Escrivá de Balaguer y Albas, en tiempos marqués de Peralta. Más no quiero yo morigerar los fastos que se anuncian. Me parece muy bien que Ponferrada sea sede de un nuevo evento católico-turístico. Sean, pues, bienvenidos al Bierzo esos viajeros de mediana edad que van en autobuses y que se apuntan a todos los sucesos expositorios que acontecen en España. Que pasen y vean los valiosos tesoros litúrgicos que pueblan nuestros templos, aún a pesar de los expolios de toda laya sucedidos a lo largo de las edades del hombre cristiano. Es bueno que ese arte se difunda. Y que se reconozca su valor. Y que, de paso, se adecenten nuestros templos. Con todo y con eso, yo propondría que se celebrara en el Bierzo, además, la primera edición de las Edades de la Mujer. Y simbolizar en ese nombre nuevo aquello que también nos pertenece y que estuvo prohibido, aherrojado, muerto. Cobijar, en lugar civil, un recuerdo a los bercianos heterodoxos/as. A los perseguidos. Recuperar nuestros libros más injustamente olvidados; difundir las biografías de nuestros herejes más tenaces; de nuestros guerrilleros del maquis. También pienso en las imágenes de nuestros sindicalistas más bravos en los tiempos de Franco; o en la liviana ropa de nuestras prostitutas más célebres. Y tantas reliquias laicas de aquellos de nuestros paisanos que fracasaron con mayor belleza y hondura. Una exposición libertina que reivindique a quienes se rebelaron contra la cultura del poder; contra sus mitos más peligrosos y frustrantes. Es una tarea que podía abordar el Consejo del Bierzo, y no lo digo de broma. Rescatar a los perdedores, a los malditos. Uno quiere mucho a los perseguidos y está un poco harto de tantas esculturas y lienzos confesionales. Añadiré que vi varias Edades del Hombre y me aburrí lo suyo. Con todo, a la de Ponferrada iré. Vestido de nazareno, ese traje sensacional.