La renuncia de Gregorio Fernández, por «motivos personales», coincide con el último colapso
La dimisión del jefe médico acentúa la crisis en el área de urgencias delhospital
El gerente espera hallar entre el actual equipo un nuevo responsable y admite que hay que mejorar

Una de las rampas de los accesos al servicio de urgencias del Hospital del Bierzo, en Fuentesnuevas
La perenne zozobra en la que vive sumido el servicio de urgencias del Hospital del Bierzo se ha acentuado aún más esta semana al presentar el jefe del área, el doctor Gregorio Fernández, su renuncia al cargo. La dimisión de Fernández se ha producido oficialmente por «motivos personales». Pero lo cierto es que la misma, según pudo conocer este periódico, ha sido presentada a la gerencia del principal centro asistencial de la comarca coincidiendo con el último gran atasco de pacientes en el departamento. El doctor Gregorio Fernández llevaba siete años al frente de urgencias, el servicio más vituperado por los usuarios de la sanidad pública en el Bierzo, puesto que las condiciones infraestructurales del centro de Fuentesnuevas provocan grandes aglomeraciones de pacientes en situación de espera. En círculos sanitarios consultados por este periódico, la decisión del responsable del área se encadena directamente con la tensión que se genera en este departamento. De un lado, porque la labor de los profesionales es muy complicada, y de otro porque los pacientes sufren con demasiada frecuencia los perjuicios del problema. El gerente del Hospital del Bierzo, Alfonso Rodríguez Hevia, lamentó la marcha del jefe de urgencias y explicó que ahora se abre un periodo de transición. «Lo que ya hemos empezado a hacer es buscar a una persona que lidere el servicio y que aporte ideas y soluciones para mejorar una situación que conocemos -admitió en declaraciones a Onda Bierzo- que es mejorable». Hevia apuntó a los proyectos de ampliación del área de hospitalización y del propio edificio de urgencias como «oportunidades» que deben aprovecharse para acabar con los colapsos. Aunque también indicó que es preciso aportar fórmulas de reorganización y de aprovechamiento de recursos para redondear la solución. Aunque la gerencia pretende que sea uno de los actuales doce médicos del servicio el que releve a Gregorio Fernández, no será fácil. Además entre los facultativos existen varias bajas, alguna por estrés. El tapón El gran problema, al margen de la próxima ampliación del ala de urgencias -que doblará su superficie-, es que no existen suficientes camas hospitalarias para absorber todos los ingresos de urgencias al ritmo deseable. El Sacyl está levantando ya un nuevo edificio para el archivo y hospitalización, pero sólo se prevé la disposición de 40 nuevas camas cuando muchos expertos estiman que debería duplicarse ese número. De ese modo se lograría mitigar en gran medida el «tapón» en urgencias.