Diario de León
Publicado por
JOSÉ ÁLVAREZ DE PAZ
León

Creado:

Actualizado:

FLORECE la alta maragatería cuando mi amigo Manolo Montenegro, empresario vigués que ha recorrido varias veces el mundo buscando y hallando mercados, encontró un tiempo para acercarse al solar de sus ancestros, no lejos de allí donde el caminante acopia fuerzas, mirando hacia la cruz de ferro. Prendado de ese espacio mágico que tantas veces disfruté yo de joven en los días de Mayo, antes de regresar a Astorga con el atardecer poblado de grillos, recordando las truchas esquivas del río Turienzo, el mismo encantamiento que percibo en la mirada de mi amigo, al contemplar las sólidas casonas de piedra, la cigüeña machacando el ajo en el campanario. Los maragatos, que supieron salir de apuros sin dejar de aspirar a todo, están dando muestras de mucho sentido común a la hora de ofrecer servicios de turismo de buena calidad, respetuosos con el medio natural sostenible y con su identidad cultural y etnográfica. Veamos el ejemplo de Santa Catalina de Somoza, un pueblo pequeño que parecía definitivamente muerto, ahora renacido. En vez de aspirar a unas aceras de colorines, tan horteras como las de las travesías de las nuevas vías «de penetración», nunca mejor dicho, tan de moda en el Bierzo, ellos dejan la carretera fuera del pueblo, las calles peatonalizadas, gentes de toda Europa conversando pausadamente, disfrutando esta calidad de vida que no ofrecen las conurbaciones donde iniciaron algunos el camino de las estrellas. Son los recuerdos de la niñez una fuerza telúrica que acaba llevándonos a nuestro sitio. Ahí tenemos, sin ir más lejos, al nuevo presidente del Celta de Vigo, que cuenta a todo el que quiera escucharle, que desde niño pequeño no quiso ser otra cosa que presidente del Celta, precisamente. O sea, no portero, o delantero centro, o entrenador o utillero, sino presidente. Pero volviendo al mes de las flores, que es lo del día, leo en Diario de León de hace cien años que «mientras la criminalidad en la infancia aumenta de forma espantosa» en la parroquia de San Martín no pueden tener en paz las flores de mayo, por la falta de urbanidad de algunos sujetos, hasta el punto de tener que custodiarlas un inspector y un agente del orden público, a instancias de las Hijas de María No se a dónde vamos a llegar con esta juventud de hoy, sentenciaron los bien pensantes , olvidando que también ellos fueron jóvenes y de la piel del diablo, el perdedor.

tracking