OPINIÓN
Bercianismo y respeto a la historia
CONSIDERAMOS que el concepto del bercianismo es mucho más noble que el que se observa en algunos escritos a cuyos autores les produce urticaria leer fundamentados artículos de opinión. Tal vez la incapacidad para rebatirlos produce esta curiosa reacción dérmica. Bromas aparte, entendemos que el bercianismo consiste en el amor o apego por las cosas características o típicas del Bierzo, lo cual invita a profundizar en su Historia, conocer y participar de su cultura, etc. Sin embargo, dar una imagen sesgada y tergiversada de tu historia para hilar una especie de «derechos históricos» como sostén de una proposición, cuyo análisis dejaremos para el final, pone en evidencia que, lejos de amar tu Historia, tan sólo te interesa instrumentalizarla, y peor aún, falsificarla. Extraña contradicción la de reivindicar libertad de decisión para los bercianos transmitiéndoles una imagen engañosa y tendenciosa de su pasado. ¡Sean libres para hacer lo que yo quiera! Y esto es lo que sucede con el artículo de Iván Alonso, «los bercianos, protagonistas de su futuro» publicado el pasado 27 de mayo. La existencia de una tenencia del Bierzo que participaba en la organización interna del Reino de León no supone un reconocimiento institucional excepcional, ya que existían otras muchas tenencias tales como: Astorga, Sarria, Ancares, Babia, Cabrera, Boñar, Burón, Cepeda, Laciana, Tineo, etcétera. Por otra parte, Ponferrada estaba fuera de la jurisdicción del Adelantamiento del Reino de León, pero no por «derechos históricos». La ciudad de León y su alfoz tampoco estaba dentro de dicha jurisdicción ya que ésta correspondía a sus respectivos corregimientos. Sin embargo, esto no quiere decir que Ponferrada no formaba parte del Reino de León. Por poner un solo ejemplo, en un documento del año 1779 el Capitán del Regimiento de Milicias del Reino de León se identifica como «natural de Ponferrada, Reino de León». La provincia del Bierzo de la que el Sr. Alonso dice que «se mantendrá a lo largo de todo el Antiguo Régimen» es en realidad el Partido de Ponferrrada, que junto a los de Oviedo y León integraban la Provincia de León, a la que el Bierzo perteneció muchos siglos antes de que el malvado Javier de Burgos hubiera establecido la «artificial y actual provincia de León». En cuanto a la participación del Bierzo «con palabras mayúsculas» en la reorganización del estado en las Cortes de Cádiz y la tan mitificada «Provincia del Bierzo» de 1822, ¿sabían ustedes que, como ha investigado Eduardo Garrigós Picó, en realidad era la misma provincia llamada «de Astorga» del proyecto de división provincial de 1813, y que en 1822 la única novedad consistió en cambiar la capitalidad de la ciudad de Astorga a Villafranca? Porque resulta que el Bierzo no constituía una provincia por sí solo, sino que incluía varias comarcas más (Cabrera, Laciana) y llegaba algo más allá de Astorga. Al cambiar la capitalidad, recibió el nombre de la nueva capital, por lo que pasó a llamarse «Provincia de Villafranca del Bierzo». ¿Y sabían que, según este mismo historiador, la división provincial de 1833 de Javier de Burgos responde a un reajuste ya previsto de la división provisional de 1822? Sobre el documento relativo al Conde-Duque de Benavente poco se puede decir, pues es expuesto sin explicación del contexto al que se refiere. ¿Cómo puede un señor dar órdenes en Ponferrada y otras villas del Bierzo si no tiene jurisdicción señorial sobre ellas? ¿Tal vez tenga algún cargo real independientemente de su condición de duque? ¿Por qué es indicativo de «demandas centralistas de un regidor de la capital leonesa»? No debe olvidarse que entonces el Partido de Ponferrada forma parte de la Provincia de León ¿Se refiere a una leva consecuencia de la guerra en Cataluña y Portugal? En este año hay noticias de reclutamientos en el Reino de León. ¿Es debida al proceso de agregación del Adelantamiento del Reino de León al corregimiento de León?... Sólo podemos elucubrar porque lo que expone el Sr. Alonso no sirve para nada. Y con todo esto no tratamos de deslegitimar la reivindicación de una provincia para el Bierzo o para el antiguo partido. Creemos que existen otras poderosas razones. Únicamente entendemos que no es preciso manipular nuestra historia para ello. Además, ¿por qué culpar a la ciudad de León por esta ausencia? Seguramente si se preguntara a sus habitantes sobre esta cuestión, muchos, tal vez la mayoría, serían favorables a este respecto, e incluso, quién sabe, a poner la bandera del Consejo Comarcal en el Ayuntamiento de Ponferrada. Sin embargo, parece que es más eficaz fomentar el odio. Muchos no saben ni lo que es León, ni lo que es el Bierzo y luego hablan de diferencias. Y finalizamos... ¿Cuál es la propuesta de este señor? «El panorama actual de Castilla y León, León y Castilla, o León, Zamora y Salamanca, no nos satisface. No entra en el debate que ahora necesita la sociedad berciana [...] Nosotros proponemos la creación del Consejo General del Bierzo». ¿Un Consejo General del Bierzo? ¿Dónde? Tendrá que estar en alguna comunidad autónoma... ¿En la actual? Bien. Pues si es en la comunidad actual de Castilla y León, y estos señores cuestionan la entidad regional leonesa, lo que queda es Castilla. ¿Y piensan que el nacionalismo castellano va a ser respetuoso con el Bierzo? Repasemos... ¿Qué decían los medios de comunicación de la comunidad autónoma cuando apareció la propuesta del BNG de incluir pueblos bercianos en la «nación gallega»? Decían que «el Bierzo es y quiere seguir siendo castellano». ¿Cómo se llama el último pueblo berciano antes de coronar el Cebrero y entrar en Galicia? Laguna de Castilla ¿Quién le puso el nombre? ¿Fueron acaso los bercianos o los leoneses opresores e invasores? No: fueron los mismos funcionarios centralistas que le impusieron el apellido «de Castilla» a la Peña Torre Santa emperrados en que Castilla era cuna y alma de España. El Bierzo es y lleva siglos siendo León, Reino de León o Región Leonesa. Mucho antes fue parte de la Asturia como el otro lado del Monte Irago. Reconocer esta circunstancia, este pasado común, no supone negar la fortísima personalidad histórica y cultural de El Bierzo, ni impide conocerla, destacarla y participar de ella. Esto es bercianismo, del que participan los autores de este escrito, y no fomentar el odio contra una ciudad que participó de la organización centralizada creada por Madrid y que hoy no pinta nada en la estructura centralizada por Valladolid.