Pulpo para la ministra
María Antonia Trujillo prefiere que el Ayuntamiento bautice el vial que conducirá a las viviendas protegidas como avenida de la Ciudadanía, en lugar de llevar su nombre

El momento más solemne, la firma del convenio bajo una carpa
La ministra probó ayer el vino del Bierzo, y el pulpo a la gallega, y recibió el calor de los vecinos de Camponaraya que quisieron saludarla y fotografiarse con ella ya desde el momento en el que se bajó del helicóptero en el campo de fútbol de la localidad. María Antonia Trujillo se mostró tan cercana a la gente que la esperaba para estrechar su mano, como discreta cuando el alcalde le pidió que aceptara el ofrecimiento de la toda la corporación municipal -incluido el PP y el Partido del Bierzo - para bautizar con su nombre la avenida que parte desde el Ayuntamiento hasta los terrenos donde se edificarán las 550 viviendas de protección oficial. Trujillo, que como ministra debe estar acostumbrada a que la agasajen allí donde va, tuvo que recurrir a la diplomacia para declinar el ofrecimiento sin herir demasiadas sensibilidades en un momento de euforia municipal. «Acepto -dijo- pero tengo que hacer un ofrecimiento más importante; que se llame avenida de la Ciudadanía». Y es que la ministra, que dejó en manos de Antonio Canedo que proponga a la corporación el cambio de nombre de la avenida, argumentó que deben ser los ciudadanos los auténticos protagonistas de la gestión pública. La de Trujillo fue ayer la quinta visita de un ministro del actual Gobierno socialista al Bierzo en lo que va de legislatura y eso parece notarse que Zapatero es leonés. Incluso la diputada ponferradina Charo Velasco, aseguró que el presidente, que ya viajó a la comarca en visita oficial el pasado año, está deseando volver, pero su agenda es demasiado apretada. Además de Zapatero, ya han pasado por el Bierzo el actual ministro de Defensa, José Antonio Alonso, y las ministras de Cultura, Carmen Calvo, en dos ocasiones, y de Medio Ambiente, Cristina Narbona. Antonio Canedo, que esperaba poder contar con un nuevo viaje de la ministra de Vivienda en el momento de inaugurar su avenida, no perdió la sonrisa ante el cambio de previsiones porque ayer fue un día que pasará a la pequeña historia de Camponaraya ante las expectativas de crecimiento que abre la construcción de las 550 viviendas, y porque la propia Trujillo reconoció que sin el empeño del alcalde, el proyecto no estaría arrancando. Y para celebrarlo, y después de visitar los terrenos donde se edificarán las viviendas, el Ayuntamiento convocó a los vecinos a una fiesta popular donde se sirvió mencía y se comió pulpo con pimentón antes de que la ministra volviera a subirse al helicóptero para continuar su periplo.