La Junta quiere que las locales sirvan de policía regional Año difícil para el Cuerpo Local de Bembibre El extraño caso de Villafranca

¿ La Junta de Castilla y León, sin competencias en materia de Interior, pero sí en las Policías Locales, pretente a través de la Dirección General de la Agencia de Protección Civil que preside el leonés Luis Aznar, y con la Ley de Coordinación de Policías Locales como instrumento, dar una nueva imagen corporativa de los agentes locales y suplir en cierta forma la creación de una policía autonómica como tienen otras regiones. Los 26 cuerpos unifican uniformes, imagen de coches, archivos, terminales de aviso directas, programas conjuntos de preparación, dotación y coordinación. «Los ciudadanos tienen que percibir que, estén en la localidad que ésten, de Castilla y León, claro, están ante una policía única», explicó Luis Aznar. También el consejero de Presidencia, Alfonso Fernández Mañueco, se ha comprometido a «reclamar al Estado más fondos para nuestras policías municipales». con 80 más. En total 216 personas. A este respecto, el Partido del Bierzo ha sido el más crítico. «Necesitamos al menos 700 agentes de todos los cuerpos que es el ratio ideal con respecto al número de habitantes. Las administraciones tienen que duplicar sus plantillas de policías y guardias», denunciaron recientemente. La tarea principal de los policías locales sigue siendo la regulación del tráfico, pero poco a poco, la seguridad ha ido cobrando importancia, de ahí que se hayan creado patrullas específicas contra delitos de estupefacientes, patrullas verdes de medio ambiente para delitos ecológicos, atención específica a malos tratos... Una curiosidad radica en que la Policía Local de Ponferrada está preparando unos uniformes de gala inspirados en los trajes de los soldados del siglo XIX para los grandes eventos que se llevan a cabo en la ciudad. Y es que la organización de eventos festivos, culturales y festivos es otra de sus tareas, además de las sufridas guardias nocturnas. Pero esto contrasta con la precariedad en la que viven los compañeros del resto de municipios bercianos. Si usted llama a la Policía Local de Villafranca del Bierzo ármese de paciencia. Ubicada en el Ayuntamiento, Plaza del Generalísimo 1, reza oficialmente la oficina de la Policía en la importante localidad. Pero allí no hay nadie, o al menos prácticamente nunca hay nadie. Y en cuanto al número de teléfono: 987540291; nadie le contestará. A veces, en la mejor de las suertes, el número está derivado a la centralita del Consistorio que, después de preguntar por la Policía y si se presenta, como es de buena educación, como periodista, le derivarán una y mil veces a una línea musical para, un rato después, literalmente colgarle. Tampoco vale dejar recados, ni en su domicilio le dirán si está o no, cuando se sabe de sobra que sí. Es la ley del silencio. ¿Impuesta por el Gobierno local o autocensura? «Rafa», el guardia invisible, como nos comentan en el pueblo, es el único policía en Villafranca. Su compañera de plantilla hace meses que está de baja por enfermedad y se le ha buscado una sustituta para tareas de tráfico, «pero que ni es policía, ni nada», dicen en el pueblo. La precariedad en este servicio es tal, que casi 4.000 villafranquinos se quedan cada poco sin policía local, encomendándose a la Guardia Civil que, esta sí, se ha convertido de facto en los únicos en velar por los habitantes de la zona. No es de extrañar por tanto el caos del tráfico durante los fines de semana y días de libranzas denunciados en este periódico. Mala gestión de un Cuerpo que llegó a contar con hasta cinco serenos, hasta el punto de censurar y proteger al guardia existente, con su anuencia, sin poder charlar con él sobre cómo es su trabajo cotidiano y su vida desde el punto de vista profesional y personal. Al fin y al cabo, es la única población importante de la comarca que, prácticamente, no cuenta con servicio de policía local, y lo que hay, ya lo ven ustedes, un sólo guardia «protegido» por políticos, funcionarios y hasta su propia esposa. ¿De qué tendrán miedo? ¿ Sin duda el mayor escándalo de los últimos meses en el gremio de los policías locales lo protagonizó el pulso entre el alcalde de Bembibre y su Cuerpo de Policías. En una pugna por aumentos de salarios y designación de atribuciones llegaron a manifestarse en varias ocasiones junto con varios sindicatos de la localidad. Llegó después la suspensión de empleo y sueldo de nueve de los once policías en plantilla por firmar una protesta sindical. La oposición del PP aprovechó para afirmar que había «venganza» por parte del PSOE a los policías. Fueron tiempos de inseguridad y tensión. Al final, se selló la paz con una serie de acuerdos con la Alcaldía. No obstante, el equipo de gobierno local no ha parado de solicitar fondos a la Junta para costear la subida salarias de la Policía. Los agentes pasan del Grupo D al C y el convenio firmado con la administración autonómica cifra la aplicación del incremento salarial en cuatro años. Un año, difícil para los guardias bembibrenses.