Doce familiares de los ancianos realojados agradecen el trato recibido
Una docena de familiares de residentes en la residencia El Camino de Cacabelos difundieron ayer un comunicado para situarse al margen de las críticas realizadas por un grupo de trabajadores del centro, de residentes y de otros familiares de residentes contra el trato que habrían recibido los ancianos en la residencia el Mirador del Cúa, también en Cacabelos, después de que tuvieran que abandonar su centro el pasado 7 de julio debido a un conato de incendio. Los familiares firmantes de la ota expresan su gratitud « a la gerencia, personal laboral, residentes y familares de residentes del Mirador del Cúa por su acogida siempre cariñosa y profesional» y rebaten las críticas que han recibido. Los firmantes de la nota puntualizan que «en ningún momento se precisó qué tipo de residentes se acogía» cuando los servicios del 112 trasladaron a los ancianos desde El Camino al Mirador del Cúa, en respuesta a la supuesta negativa del centro a acoger a residentes asistidos. «La residencia Mirador del Cúa se mostró en todo momento respetuosa y amable con los acogidos y sus familiares», afirman. Y durante la semana de estancia de los ancianos «el clima, la convivencia, el trato, tanto desde la gerencia como de todo el personal fue exquisito. La vida de la residencia y de los residentes de los dos centros fue normal. En ningún momento se dispensó un trato diferente» y «son absolutamente falsas las afirmaciones malintencionadas que se han publicado». Los familiares afirman que el viernes 14, «no se produjo ni una sola crítica» cuando los representantes de los dos centros y del Ayuntamiento se reúnen. Al contrario, «se agradece públicamente a la residencia Mirador del Cúa su generosidad en los momentos vividos». Los doce aseguran que nadie les consultó la difusión de la queja remitida a los medios de comunicación y por tanto, «nadie puede hablar en nuestro nombre». Y aseguran que dos de los firmantes de la denuncia «no estuvieron presentes en ningún momento» en la residencia; la representante de los trabajadores Benedicta García, la familiar de residente Lucrecia Lago, porque su madre no fue acogida, y «la residente válida» Consuelo Corullón, que entró por su pie y pudo haberse ido a su casa si estaba descontenta.