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El tesoro hueco de Peñafurada
Vecinos de Tremor y amantes del senderismo descubren una senda llena de grutas sin explorar, entre bosques, cabañas pastoriles y ermitas, que podría resultar un filón turístico

El paisaje a lo largo del recorrido es de los más frondoso
Un recorrido de más de veinte kilómetros por los montes del Bierzo Alto, en torno a la población de Tremor de Arriba, entre cabañas pastoriles y una pequeña ermita, puede convertirse en un tesoro para fomentar el turismo en la zona, entre los amantes de la montaña y el senderismo. La joya más sobresaliente es, no obstante, una red de grutas aún inexploradas, que tienen como primer exponente la bautizada como Cueva Tijera. Mientras se ha declarado el senderismo como una de las actividades de ocio más saludables y cada día con más seguidores, en Tremor de Arriba, la Asociación Cultural Virgen de Peñafurada se ha empeñado en la promoción de la ruta que en el pasado utilizaban los pastores para el aprovechamiento de los montes de la zona. La ruta en cuestión partiría desde la propia localidad de Tremor de Arriba (Igüeña), desde donde se puede acceder en todoterrenos hasta la cabaña Chanetón. A partir de ahí se inicia el recorrido por la senda especial de «Peñacebollas». Por ella, tras un recorrido aproximado a los dos kilómetros, se accede hasta el nacimiento de la fuente Tijera. Desde ese pago se desciende hacia el río y a unos cincuenta metros se encuentra la primera de las cuevas, todavía no demasiado bien estudiadas, en la que llama la atención cueva Tijera. Siguiendo la ruta de senderismo, el recorrido lleva hasta la cabaña El Suspirón. La siguiente parada es el Monte Peñafurada, que cuenta además de con una cabaña de refugio con una ermita del mismo nombre, y que cada 15 de agosto se convierte en punto de encuentro de los devotos de todos los pueblos de la contorna en un radio de más de treinta kilómetros. De vuelta, y para completar el circuito, se aparecen las cabañas de Aguilar, Fullinas y Los Currillos. Ésta última a tan sólo kilómetro y medio de la localidad de Tremor de Arriba. El acondicionamiento de la ruta de senderismo sería la necesidad principal, ya que tanto las cabañas en las que pernoctaban los ganaderos como los recintos vallados de piedra en los que encerraban las reses para pasar la noche, se encuentran prácticamente intactos. Un monte como un «gruyere» Pero el hallazgo puede convertir a Tremor de Arriba en un paraíso para los espeleólogos. La existencia de toda una red de cuevas interiores en los montes de la contorna se pone de manifiesto en las diversas grutas que asoman y en la buena ventilación existente en las pocas que han sido exploradas por los vecinos. La primera de estas cuevas se encuentra en el paraje denominado la Tijera. Todo por explorar Hasta el momento han sido poco más de 30 los metros de cueva adentro los explorados. Según los representantes de La Asociación Virgen de Peñafurada, es prematuro ir más allá. «No nos aventuramos más sin equipos adecuados, deben ser los expertos. Pero no hay problemas de oxígeno, hay corrientes de aire lo que deja claro que existen más salidas por otras grutas», afirma el portavoz. Los vecinos recuerdan que los más viejos del de pueblo hablaban de «una puerta de salida al río», considerando que las cuevas pudieron utilizarse en algún momento como vía de escape a posibles peligros. Se sabe también que varias entradas a las grutas fueron en su momento tapadas por los ganaderos que aprovechaban los pastos de montaña. «Las tapaban porque muchas veces se les caían las reses al interior». Prácticamente desaparecido el pastoreo en la zona, desde la asociación de Tremor de Arriba se apuesta por crear una ruta espeleológica que ponga al descubierto todo el entramado de grutas y el recorrido interior de los montes de la localidad. «Seguro que estas montañas están huecas, pero el recorrido deben establecerlo especialistas, porque supondría un gran atractivo para los amantes de la espeleología, además de encontrarse en una ruta de senderismo en la que bien pueden emplearse un par de días para completarla». «No nos aventuramos a explorar más las cuevas sin equipos. Deben ser expertos» Asociación Cultural Peñafurada