Los usuarios suelen ser, inmigrantes, vagabundos, y personas con una situación social precaria
El centro de transeúntes de Ponferrada cuelga el cartel de completo todo el año A partir del mes que viene San Genadio contará con personal más cualificado gracias a un curso Reponer fuerzas es la ayuda más apreciada
Cada día 16 usuarios cenan, pernoctan, y desayunan en las instalaciones del centro San Genadio

ANA. F. BARREDO
La labor que cada día desempeñan en el centro los 32 voluntarios, -la mayoría mujeres-, es ofrecer cobijo a quienes con una situación difícil se encuentran en la comarca y no tienen un hogar donde dormir, ni una situación económica digna de una vida modesta. Durante todo el año las 16 plazas del centro están completas. Aquí, los transeúntes duermen, desayunan y cenan. En la actualidad, el centro acoge a inmigrantes, personas de aquí y de otras comunidades, y a mendigos. Por otro lado, colabora con los jóvenes que cumplen una condena social y realizan sus castigos ayudando en el centro. Lo que sí le sorprende a Fernando Frá, administrador del centro, es que todavía no han recibido «el boom de la inmigración» lo cual refleja como está viviendo el Bierzo el fenómeno de la inmigración. El Bierzo, ha día de hoy, no ha sufrido la llegada masiva de la inmigración. A lo largo del año la llegada de personas sin papeles al centro se ha mantenido estable. África, Bulgaria, Rumanía, Portugal, incluso Estados Unidos, son los países de procedencia de estos transeúntes, que en ocasiones tienen en el Bierzo una ciudad de paso y en otras, un lugar en el que quedarse, como sucedió en su día con los portugueses, caboverdianos o pakistaníes. A lo largo del año los sectores punteros de la zona, la pizarra, las minas, y la construcción, en especial las obras de La Rosaleda, según Frá ha traido al centro a gente a la que les han ayudado ofreciéndoles cama, por su «escaso manejo económico». En otros casos, como el de los mendigos sólo visitan el centro para cenar, según Frá algo que «es muy positivo puesto que el hecho de darles limosna en la calle no les hace más que caer en el vicio. El centro de acogida de transeúntes San Genadio contribuye a que las calles de la ciudad de Ponferrada, al caer la noche no se conviertan en el único techo para muchas personas. Una realidad cada vez más viva en el seno de las ciudades, incluso pueblos. Al tiempo de ofrecer un «hogar» a los más necesitados el centro San Genadio reclama una nueva perspectiva de vida a sus usuarios, quienes día tras día aumentan sus expectativas. No solo contribuye a que estas personas no estén en las calles, si no a que se aparten en muchos casos de la «mala vida» ya que según Frá cuando les damos limosna estamos perpetuando un mal inconscientemente» El centro de acogida de transeúntes San Genadio contará con un voluntariado de máxima cualificación gracias a un curso de formación, financiado por la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento, que está previsto que se imparta a partir de octubre. El curso se encargará de formar a los 32 voluntarios que realizan las labores en el centro, en su mayoría mujeres, a parte de a las personas que estén interesadas en labores de voluntariado. No obstante, este curso será un gran refuerzo para el centro, ya que el modesto presupuesto con el que cuentan no les permite contratar personal cualificado. A pesar de ello, en un futuro no se descarta la presencia de personal cualificado así como, psicólogos o trabajadoras sociales en el centro. Con este curso los voluntarios adquirirán la formación profesional requerida para este tipo de centros, en los que el perfil de los inquilinos es muy variado, por lo que es necesario a parte de la buena voluntad, la profesionalidad. Esta iniciativa mejorará las calidad de esta gran obra social. Gracias a labor social de 32 voluntarios - la mayoría mujeres- dieciséis personas cuentan cada noche con una cena en «familia», y una cama donde dormir. La asiduidad de muchos de los usuarios hace que los voluntarios, los transeúntes, y demás personal sean una familia unida y fiel. En muchos casos los transeúntes se quedan a dormir y desayunan en el centro, algo que en las frías noches del Bierzo, agradecen encarecidamente. Gracias al trabajo diario de los miembros del centro, las calles de Ponferrada no se convierten en el único refugio de los «sin techo» que vagan por la ciudad.