CUATRO GATOS
Respirar bien
QUE SE siga hablando, cuestionando, debatiendo, el tema de las energías renovables y las que venimos usando, abusando, desde hace tantos años hasta hoy, lleva fuera de lugar desde que se supo lo que se sabe. La historia es más triste que la más lacrimosa tragedia escrita jamás. Suma días, meses, años y décadas sin restar perjuicios. Todo ocurre lento, al paso indolente de los dueños del dinero. Arropado bajo el ala justificante de los puestos de trabajo. Lo cual no ha importado en momentos de otros intereses. Quedará que hablar, que cuestionar, que debatir, porque la solución, el pasar de página, el cambio de actitud, no es un hecho. Es un «debería» que pide a gritos pasar a la historia. Vivimos bajo la quimera de que lo terrible les ocurre a otros, de que las catástrofes no tocan nuestra dimensión acomodada. Pero no conocemos lo que es vivir bajo cielo limpio. No tenemos un informe a pie de telediario ni a primera página de prensa común que nos cuente crudamente que hemos hecho y que seguimos haciendo después, mucho después de saber. Los datos asustan, pero no lo suficiente, porque nuestra concepción de susto conlleva verlo cara a cara, y por el momento, ese cara a cara no ha sido suficiente. La educación lo es todo, lo que nos toca la fibra mueve el mundo. Cuentan expertos que habrán de pasar aún años largos hasta la consecución del antídoto para este envenenamiento del aire que respiramos, hasta que los días empiecen a sumarse inofensivos. Cuarenta años de espera a la puerta de una esperanza maltratada y en cuidados intensivos. Las térmicas, los aerosoles, todos y cada uno de nuestros coches. Qué hacer. Usar el transporte público... lo cierto es que está cantado que no vamos a amanecer un día todos decididos a rechazar la comodidad y la autonomía de conducir auto propio para agruparnos en la parada del autobús. Aunque reconozcamos el consuelo de tontos, pensamos en clave de mal de muchos. Al fin y al cabo, todo sigue girando, y hemos desarrollado muros infranqueables en los que conservar derechos cotidianos de comodidad y satisfacción. Es posible prescindir de todo daño y vivir sanamente. Podemos ser genios, pero podemos ser necios en mayor medida. En cualquier caso, todo apunta a mejorar. La conciencia y la consciencia de la situación van llamando a puertas que guardan responsabilidad. Ya vale. Ya quedó el límite muy atrás. Nos toca reciclar. Hagámoslo. El equilibrio abarca todo, desde nuestro mas profundo secreto hasta la más efímera nube.