El alcalde justifica el precinto en la seguridad para los feligreses y vecinos
El consistorio de Arganza da 15 días al obispado para restaurar la iglesia
Cascallana dice que ya en agosto se envió un informe «pero sólo hemos hallado desinterés»

La iglesia de Arganza fue precintada el pasado martes por el Ayuntamiento
El alcalde de Arganza, Gabino Cascallana, desdijo ayer al obispo de Astorga, Camilo Lorenzo, al que recomendó que «se entere de la información que llega a su diócesis», en este caso la referida a la iglesia de Arganza. Para el regidor berciano, «es falso que no se le haya mandado notificación alguna del estado del templo y menos que hayamos obrado con precipitación. Primero porque ya en agosto, concretamente el día 22 le enviamos un informe técnico elaborado por el arquitecto del Consejo Comarcal en el que se les hacía constar del deficiente estado de la iglesia, y así lo refleja en el acuse de recibo, y segundo porque antes de precintar la edificación el día 11 de este mes se acordó declarar la ruina de esta en Comisión de Gobierno, decisión que también se trasladó por escrito al obispado y al párroco», precisó el Cascallana. Para el alcalde de Arganza, «el único motivo que nos ha llevado a tomar esta decisión es el de proteger la seguridad no sólo de los feligreses que acudan a la iglesia sino de los viandantes y de los vecinos. Por eso, y tras no recibir contestación alguna por parte del obispado a nuestras reclamaciones nos hemos visto en la obligación de precintar el templo, algo de lo que ni el Ayuntamiento ni el alcalde tienen la culpa y sí aquellos que han hecho oídos sordos al deterioro de la iglesia». Cascallana incluso fue más allá, preguntándose porqué el obispado, «si como dice no tiene dinero para restaurar el edificio, no empleó el que logró el año pasado de la venta de un solar cercano a la casa del párroco en Magaz de Arriba bien para la iglesia de esa localidad o para la de Arganza». Y es que para el alcalde «no nos vale que digan que en un futuro convenio con la Junta se actuará o que las obras costarán mucho dinero, y menos que se me acuse a mí de valorar estas en 30.000 euros cuando yo no he dicho cantidad alguna ya que por ser el obispado el propietario del templo debe ser el que se mueva para mantenerlo en condiciones». Precisamente esa lentitud que argumenta Gabino Cascallana en la toma de una decisión para evitar la ruina de la iglesia «es la que nos ha llevado a declarar su ruina y precintarla hasta que sea restaurada». El regidor, no obstante, no quiere que esa actuación se demore en el tiempo y por eso ha dado 15 días para que tome cartas en el asunto. «Quieran o no tendrán que hacer algo. Nosotros lo único que vamos a hacer ahora es asesorarnos para saber si se les puede obligar a repararla de manera inmediata o incluso establecer algún tipo de sanción si mantienen su actitud de desinterés por el estado de la iglesia».