Reunión mariana para la vuelta a casa
Cacabelos celebró por todo lo alto la restauración del santuario de las Angustias reuniendo a una docena de tallas de la Virgen en un acto multitudinario al que ni la lluvia pudo deslucir

El regreso de la virgen de las Angustias de Cacabelos a su restaurado santuario auspició, ayer, la celebración en la villa del Cúa de un encuentro mariano para la historia. La talla fue acompañada en particular peregrinar por otras once imágenes de la virgen en el Bierzo, algunas, incluso, nunca habían salido de su municipio. Ni siquiera la lluvia se atrevió a ensombrecer los actos litúrgicos y el aguacero que, desde primera hora de la tarde, estaba cayendo sobre la localidad, se paró minutos antes de iniciar la esperada procesión. De hecho, más de dos mil personas se congregaron, ayer, por las calles de Cacabelos para participar en esta celebración, sin precedentes. Fue, según el párroco de Cacabelos, una cita histórica en la que, además, de inaugurar las obras de rehabilitación del santuario de las Angustias, después de año y medio de trabajo y una inversión de 206.000 euros, la patrona de Cacabelos pudo, al fin, retornar a su morada habitual, en el camarín. Junto a ella, las tallas de la virgen de las Nieves de Anllares y de Campos y Sorribas, la Inmaculada de Arborbuena, la Portería de Villabuena, la de la Esperanza de Pieros, la del Rosario de Quilós, la Dolorosa de Toreno, la Estrella de Ponferrada, la de Santa María la Real de Carracedo, la de la Peña de Congosto y la de las Angustias de Molinaseca. Desafiando a la lluvia, las imágenes salieron en procesión, portadas por decenas de costaleros y convenientemente tapadas, ante la amenaza de agua. Esta peregrinación histórica llevó a las vírgenes por algunas de las principales calles de la villa, hasta llegar al santuario. La procesión salió de la iglesia de Santa María hacia las calles Ángel González, Juan XXIII y Raúl Guerra para llegar a la avenida de la Constitución y de ahí al santuario. Los actos litúrgicos fueron presididos por el obispo Camilo Lorenzo, quién destacó la importancia de la celebración que ha permitido unir distintas devociones, bajo la imagen de María. Al finalizar la procesión, la virgen de las Angustias regresó a su camarín y se ofició una misa.