Demasiado «género» enológico
Ironizaba hace poco el escritor Antonio Pereira sobre un nuevo y literario «género enológico». En alusión acaso a los melindres con los que «un vino cojonudo» se adorna con requiebros en torno a exóticos aromas a café, sabores tropicales o tonos picota. Los representantes de las principales bodegas particulares del Bierzo se presentaron ayer en la sede del Consejo Regulador en Cacabelos como dispuestos a hablar muy claro de lo mal que se sienten por la escasa consideración ejecutiva que tienen pese a estar tirando del carro de las ventas. Pero tanto Víctor Arroyo como Isidro Fernández, en medio de los cuales se situaba el actual presidente del Consejo, Carlos Méndez, acabaron abusando del discurso «enológico» al que se refería Pereira. Pero a pesar de sus circunloquios nadie dudar de que sus palabras esconden un retrogusto pero que muy amargo con la hegemonía que mantienen las cooperativas.