Diario de León
Publicado por
MANUEL CUENYA
León

Creado:

Actualizado:

PONFERRADA hacia Pachuca, Cristo hacia Arizona o Cristo versus Arizona, como aquella hermosa y bestial novela del gran Cela, al que viera al menos una vez en Oviedo. Hace tiempo que Ponferrada está hermanada con Pachuca, lo que está muy bien, porque de este modo la capital del Bierzo podría llegar a mejicanizarse, con lo que ello conlleva. Ponferrada mejicana y Pachuca berciana. Como pretendiera Unamuno al españolizar Europa y europeizar España. En el fondo, bercianos y mejicanos tenemos ciertos parecidos. Uno, que vivió en Méjico, siente devoción por este país, que tanto puede ofrecer al visitante europeo, sobre todo a los «gachupines», aunque algunos hayan sufrido absurdos percances. Como la gallega Ríos. Me vino a la memoria Méjico porque he vuelto a recuperar algunos contactos perdidos, entre otros, me he reencontrado, vía mail, con una amiga o «amigovia», la maestra Claudia, como le decían en aquel centro escolar de Acozac, en el que compartimos buenos momentos, o con nuestra ex alumna Lupita, que ahora se hace llamar Arianna o Ari. En realidad, se llama Arianna Guadalupe. Pero ahora no quiere que le digan Lupita. No me extraña porque a tenor de las fotos que me ha enviado, la chamaca está bien «empollada», y muestra una morenez erótica que enciende pasiones. Pero cuando uno la conoció, en aquel centro «mexica» de enseñanza, no era más que una chiquilla. Cómo se crece y cómo se cambia. Con lo de Pachuca se me fue el santo al cielo, híjole, en busca de recuerdos. Y ahora que me da por «memoriar», recuerdo que un buen día la comitiva de Pachuca, acompañada por el alcalde Riesco, se acercó a visitar la Escuela de cine de Ponferrada, y el responsable de Pachuca, alcalde u homólogo, me habló de que nos enviaría información audiovisual de su tierra, pero no llegó. Las promesas deben cumplirse, sino se crean falsas expectativas, y eso se torna desagradable. En su próxima visita al Bierzo a lo mejor se acuerda de lo que dijera con tanta alegría y desparpajo. No importa. A los políticos, en ocasiones, se les va la fuerza por la boca. Como otro político autonómico que en su día, hace ocho años, prometió que enviaría un libro, y nunca llegó. Aún espero que el «coronelito» me escriba, embarcado como estoy en un cayuco construido con realismo mágico.

tracking