Diario de León
Publicado por
MANUEL CUENYA
León

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CAÑIZO podría ser la armadura hecha con mimbres, que se colocaba en el carro de las vacas, para sujetar la uva de la vendimia o la cosecha de patatas. Como queda recogido en un breve diccionario nocedense publicado en La Curuja, revistina editada por el colectivo cultural La Iguiada. Sin embargo, en este caso me refiero a un pueblo de la provincia de Zamora, donde el gran Aniano, Aniano Gago, naturalmente, tiene una bodega extraordinaria, en la que han comido desde gente de altos vuelos hasta este humilde servidor. El pueblo en sí mismo me resulta pintoresco y familiar. Es como si uno hubiera vivido allí alguna vez, quizá cuando era pequeño. O bien hubiera experimentado el famoso déjà vu, el ya visto. Pues como algunos saben, y aun creen, la infancia es nuestra patria o matria, al menos la lingüística, y en la infancia uno se endereza o se tuerce por las sendas infinitas de este cosmos en apariencia infinito, finito mas ilimitado, según la teoría cuántica. La infancia es casi todo en la vida de algunos, y para muchos el territorio fértil de la literatura. La literatura de la memoria. Cañizo me hace pensar en un pueblo bereber, terroso y hospitalario. Uno de esos pueblos que te hacen sentir bien. Aunque uno, dicha sea la verdad, acaba sintiéndose bien en cualquier lugar del mundo, siempre que haya un poco de calor humano. Y en la bodega de Aniano, aunque está a muchos metros bajo tierra, como suele ser habitual en estas «cavernas», uno se siente como en un mundo cálido, placentero, tranquilo, donde la buena mesa y los excelentes caldos de Toro y Ribera del Duero hacen la boca vino al comensal. Es una delicia, que agradezco a Aniano, experto cocinero, gran anfitrión, y uno de los mejores periodistas que ha dado esta tierra castellano-leonesa, que tal vez por ser tierra dura «nace» a tan buenos escritores y periodistas. Si además de manjares y caldos exquisitos añadimos la grata y amistosa compañía de algunas personas, entre ellos Carretero, Jesús, Keudell, Bajraj, Benozzi, Tejedor, Caldero. La bodega de Gago se me antoja un lugar ideal para pasar un rato agradable. Recuerdo la primera vez que Aniano estuvo en Noceda del Bierzo, en compañía de Miguel A. García, estimado amigo y subdirector del informativo «La 2 Noticias». Por cierto, en unos artículos que dediqué hace algún tiempo a ilustres e ilustrados que habían visitado Noceda, no incluí a Gago, que ahora incluyo, faltaría más, porque además de lo ya dicho es buena persona y buen amigo de sus amigos.

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