El Ayuntamiento negociará con la constructora una solución viaria para complacer a los vecinos
La movilización obliga a posponer el cierre de los puentes sobre el Boeza
La presión de los vecinos del puente Boeza obligó ayer al Ayuntamiento de Ponferrada a recapacitar y posponer al menos hasta la semana que viene cualquier reordenación del tráfico que pueda semiaislar al barrio durante la culminación de las obras del nuevo viaducto sobre el río. Más de un centenar de personas se concentró entre las 8.00 y las 9.30 horas en los accesos a la barriada para evitar que se iniciarán los cortes anunciados desde el equipo de gobierno, que supondrían la interrupción del tránsito de vehículos durante casi todo el día por el puente viejo y rodeos por la población de Campo. La movilización cesó cuando el concejal delegado de Obras, Darío Martínez, anunció tras una entrevista con los responsables de la constructora que al menos hasta el próximo viernes se tratará de buscar una solución técnica, y con las garantías de seguridad exigidas, para que ni los vecinos, ni los propietarios de negocios, ni tampoco los habitantes de muchos de los pueblos de la carretera que conduce a la zona de Valdueza y el Valle del Oza puedan verse especialmente perjudicados. El aplazamiento de la reordenación fue recibida con una salva de aplausos. Pero el concejal de Obras tampoco fue especialmente optimista al referirse al diseño de una opción que permita el tráfico por el puente de piedra mientras se culmina el nuevo y que cumpla con todas las medidas se seguridad. Al lado de los vecinos se dejaron ver bastantes políticos. Desde la cúpula del PB -Iván Alonso y Luis Linares- hasta el portavoz de ACD, Antonio García Regueiro, pasando por representantes del MASS. Todos coincidieron con los movilizados en que el recorte drástico de horas de uso del puente actual no está justificado más que por el afán del PP de concluir antes de las elecciones el que está en ejecución.