Abocados al exilio si no les plantean pronto una solución
«Si no nos dan pronto una solución tendremos que irnos porque no se puede vivir con miedo todos los días», afirmó uno de los vecinos, Julio Crespo, quien lleva toda su vida en esta aldea que no quiere abandonar, como el resto de sus vecinos quienes disfrutaban aquí de una vida tranquila centrada en las labores de la huerta y el cuidado de sus animales. Para Julio, lo peor de esta situación es el miedo, que se ha hecho más fuerte desde que Manuel agrediera a su hermano. «Le tengo mucho miedo, él es un hombre fuerte y nosotros ya somos viejos» lamentó, mientras explicaba que al de salir de casa mira hacía todos los lados para asegurarse de que él no está, que tiembla cuando se lo cruza por miedo a que le haga algo y que los días que está más agresivo, él y su mujer se encierran en casa, aunque temen que incluso pueda intentar entrar en alguna vivienda. La situación para los habitantes de Villanueva es insostenible porque creen que tarde o temprano acabará ocurriendo una desgracia. Julio advierte que puede producirse un incidente como el de La Portela, en el que un hombre de 40 años que padecía un desequilibrio mental acabó en 2005 con la vida de su padre y provocó graves heridas a su madre. Villanueva quiere recobrar la tranquilidad, el poder pasear por sus calles y campos sin tener miedo.