Diario de León
Publicado por
JOSÉ ÁLVAREZ DE PAZ
León

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EN LA Edad Media a nadie se le habría ocurrido una cosa semejante. Fue Petrarca el primero que, anticipándose a su tiempo, subió a un monte «sólo por el deseo de ver», cuando al monte sólo se iba a talar, a cazar, a guerrear. Ese signo de modernidad llamado senderismo tiene cada día más seguidores en todas partes, también en el Bierzo. El bembibrense Ivo García es uno de ellos, persona generosa que quiere compartir con los demás los placeres de las montañas que él mejor conoce. Por eso nos invita a todos, desde la página «el bierzodigital.com» a descubrir los encantos naturales de esta tierra en 42 rutas de montaña, todas ellas atractivas. En su presentación explica Ivo que se siente motivado para servir de guía en sus primeros pasos a cuantos entiendan que fuera de los espacios urbanos existen otros territorios que nos están esperando para que disfrutemos de ellos. Algunos amigos míos de Pontevedra, deseosos de conocer mejor el Bierzo, le han elegido como guía y buen samaritano de la montaña, estudiando las rutas y mapas que él señala con diversos colores, cada uno según la dificultad, marcando el tiempo y la distancia, la descripción del paisaje, la flora y la fauna y recordando al caminante que, además del equipamiento imprescindible y la buena compañía, no olvide la práctica del respeto a los demás, a la naturaleza, a nosotros mismos, previniendo posibles riesgos, aunque la montaña, sostiene, no es peligrosa, peligrosos podemos ser nosotros y luego le echamos la culpa a la montaña « que ya estaba ahí y no hizo nada»¿ De todas esas rutas incitantes, me motiva personalmente la subida al pico Suspirón, el más al oeste en la sierra de Gistredo, en termino de Barrio de la Puente, bien desde Tremor de Arriba o desde Posada de Omaña o la más llevadera, completando la subida a pié desde la pista que parte de la carretera de Tremor a Espina. Subir esa montaña es para mi una asignatura pendiente desde que en la adolescencia caminamos algunos amigos desde Noceda al pico Catoute, el techo del Bierzo, con tentempié en la fuente de los Gallones y regreso hasta Urdiales para cenar los huevos fritos con manteca de vaca más sabrosos del mundo, aderezados también por el hambre de muchas horas de caminata bajo la llovizna. Desde aquel día identifico siempre la palabra hospitalidad con el nombre amable de Urdiales de los Montes.

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