La brigada de desbroce cedida por la Junta al Consejo está fuera de servicio por falta de conductor
Las Médulas corre un alto riesgo de incendio tras dos meses sin limpieza

Los propietarios tienen 15 días para limpiar las parcelas
La meteorología y la descoordinación entre las administraciones, mezcladas con buenas dosis de azar, pueden convertirse en una bomba incendiaria para Las Médulas. Vecinos y propietarios de negocios en el corazón del yacimiento aurífero romano denunciaron ayer a este periódico la invasión de maleza que desde hace dos meses se cierne sobre el paraje Patrimonio de la Humanidad sin que nadie tome medidas. Desde que en mayo el conductor de la brigada encargada de la limpieza y desbroce de la zona sufriera un accidente laboral, ésta ha quedado prácticamente fuera de servicio. Se trata de un equipo de trabajadores cedido por la Junta de Castilla y León al Consejo Comarcal del Bierzo, básicamente para atender las mencionadas labores. Pero los problemas para el relevo del conductor del Land-Rover que se ocupa del traslado de los brigadistas han llevado a una situación muy complicada. La exuberancia de la vegetación se hace patente en todo el paisaje e incluso se manifiesta desbocada en las sendas que recorren los turistas. El caos del 2000, en la retina Los lugareños del pueblo de Médulas (Carucedo) y también muchos hosteleros que viven del desarrollo turístico que ha experimentado la zona tras la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco creen que el riesgo de incendio una vez que en las próximas semanas se seque la maleza es altísimo. Y en la mente de todos ellos está el pavoroso incendio que arrasó en agosto del año 2000 no sólo el epicentro arqueológico del yacimiento, sino también más de 193 hectáreas de superficie y alrededor de 2.000 castaños. El foco del fuego se originó por una quema de rastrojos. Esa es la situación a la que se podría llegar ahora si la Junta de Castilla y León o el Consejo Comarcal del Bierzo no actúan de forma urgente y se ponen manos a la obra para efectuar un desbroce como es debido, similar al que en las postrimerías de cada verano, como resaltan los vecinos, se ha llevado a cabo desde el 2000. «El conductor ya hace tres meses que se accidentó y por aquí apenas si ha pasado nadie desde entonces para limpiar la maleza», corrobora un industrial que prefiere el anonimato.