Diario de León

| Reportaje | Museo del carro |

La afición de Michael Jackson

La muestra de Villanueva de Valdueza alberga desde carros y aperos de labranza hasta artilugios pintorescos como una guillotina, un paritorio o la maqueta de un cohete

Yuntas para los bueyes

Yuntas para los bueyes

Publicado por
M. Cuenya / L. Nogaledo - ponferrada
Ponferrada

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De vez en cuando conviene darse una vuelta por este Bierzo que en ocasiones se revela insólito, incluso kitsch, como ocurre cuando nos adentramos en el pueblo berciano de Villanueva de Valdueza, municipio que alberga una muestra en la podemos encontrar desde un carro de hace 200 años o un molino hasta un cañón del 36 o la maqueta de un cohete de época de exploración lunar. Esta muestra se dio a conocer cuando saltó la noticia de que Michael Jackson, el negro-blanco-músico-ranchero, quería hacerse con unos cuantos carros de este tipo para su estancia gringa. Así se las gasta este peculiar showman, al que un buen día vimos asomado, desde alguno de los ventanales del Hotel Disneyland París, al parque de Mickey Mouse, Donald o Pluto. Colección Museográfica Esta colección museográfica, según denominación de la Junta de Castilla y León (ley 10/1994 del 8 de julio de 1994 de Museos de Castilla y León), se abrió al público en el mes de abril del 2003. Ubicada en dos plantas de una casa, permanece abierta «todo el año y durante las 24 horas del día», asegura su propietaria, Gelines Cendán, quien nos cuenta que la muestra ha tenido continuidad gracias al trabajo de su hijo, José Vallinas, y su yerno, Javier Estébanez, responsables de localizar y restaurar cada una de las piezas existentes. Sorprende la cantidad y variedad de carros y aperos de labranza que hay en esta colección, así como los diferentes artilugios, desde una catapulta, que servía para arrojar piedras a los castillos medievales, pasando por cañones de diferentes calibres, armas de fuego, etc; hasta una fragua y un paritorio, donde las mujeres de antaño alumbraban a sus bebés. En la primera planta hay diferentes carros, cada cual destinado a una labor específica como la recogida de patatas, paja, uva, hierba, así como la típica calesa andaluza. Cabe destacar el carro de las nieves, que en vez de ruedas está provisto de dos esquíes, a modo de trineo, para deslizarse mejor por el hielo (es típico del Pirineo Aragonés y Cataluña), y el carro fúnebre, que parece sacado de una peli de Sjöstrom, Dreyer o Bergman. En la planta baja hay piezas relacionadas con el oficio de carpintero, herrero, un molino en funcionamiento y diversos instrumentos de tortura como una guillotina o el goteo, además del mencionado paritorio y la catapulta. En esta misma planta están una majadora y una limpiadora, que servían para separar la espiga de la paja y limpiar el grano. Eran propulsadas, según reza un cartel, por motores de gas-oil. Se comenzaron a emplear a mediados del siglo XX hasta la época de las máquinas actuales. También llama la atención una panera, hecha sobre el tronco de un nogal centenario. Visitantes de todo el mundo Finalizado el recorrido por las dos plantas de esta pintoresca colecc ión y firmado el libro de visitas para que quede constancia de la procedencia de los vistantes, Gelines nos ofrece como despedida un vasín de vino que al parecer brota de un castaño centenario, lo cual se agradece, porque añade aun más misterio al asunto y nos deja con la sonrisa en la boca. La colección cuenta, tan sólo, con una ayuda del Ayuntamiento de Ponferrada, pero gracias a la voluntad de los visitantes, algunos de sitios tan lejanos como Japón o China, se mantiene en pie y goza de excelente salud. Merece la pena la visita y, de paso, dejarse impregnar por los aromas de los bosques y la Tebaida del Bierzo.

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