Diario de León
Publicado por
MANUEL CUENYA
León

Creado:

Actualizado:

NADIE debería morirse en verano, la estación quizá más lírica del año, cuando da la impresión de que el tiempo se estirara más allá del horizonte, y nada pareciera tener fin. Sin embargo, este verano se han muerto algunos de nuestros padres espirituales: Bergman, Antonioni y Umbral, tres pesos pesados del cine y la literatura, o de la literatura cinematográfica. Vaya por ellos este humilde pero sentido homenaje. Confieso mi devoción por el cine de Bergman y el buen hacer literario/periodístico de Umbral. Creo que nadie como el director sueco ha sabido poner en escena la complejidad de la mente y las tormentosas relaciones humanas, y nadie como Umbral, nuestro Henry Miller, ha sabido retratar la España actual con tal lucidez y sublime prosa. La muerte no debería pillarnos de sorpresa, ni siquiera en verano, puesto que nacemos para morir, terrible realidad o pura biología. Aceptar la muerte, no obstante, no resulta fácil, sobre todo para aquellos que no creemos en otros mundos ni en otras promesas, tampoco en la reencarnación. Agradezco a mi amigo Javi Arias que me haya comunicado la muerte de Umbral, pues en ese momento estaba en la Kasbah de Aït Benhaddou, una ciudadela de color ocre en medio de un paisaje desértico, en compañía de Monia y Nadia, que me preguntaron por qué había cambiado de repente mi semblante de goce por un tono de tristeza. «Nada, un amigo acaba de comunicarme la muerte del mejor escritor español», les dije en francés. Ellas, por supuesto, ni se inmutaron. Es lógico. Estábamos en un sitio mágico, donde uno puede encontrar el alma, como luego me enseñó Ahmed, un tuareg simpático y sonriente, con excelente sentido del humor, que vive entre Ouarzazate, la llamada puerta del desierto, y el propio desierto. Umbral se murió pero creo que al final llegué a encontrar su alma en esta Kasbah mítica y mística, donde además se han rodado algunas escenas de películas como El cielo protector de Bertolucci o Gladiator de Scott. Umbral me acompañó durante el viaje por el sur de Marruecos, y espero que siga acompañándome, porque es tan grande su alma que a buen seguro me servirá de inspiración. Eso espero en esta noble tarea de escribir o reescribir la realidad con nuestra sangre. De vuelta a la piel de toro o vaca tendida al sol recibo, por parte una vez más de Javi, la cruel muerte de una vecina de Noceda, en esta ocasión por ahorcamiento, lo que me hiela la sangre y me deja sin palabras. «Punto», parece ser la última palabra pronunciada por el maestro de la palabra escrita.

tracking