Un motero de raza y dueño de un taller
Alberto Fernández murió a lomos de una de sus grandes pasiones, su motocicleta

Imagen del taller que el fallecido tenía en Villafranca del Bierzo
Alberto Fenández del Valle tenía una pasión, las motos. Propietario del taller Fernández Pelao, este motero era muy conocido en su pueblo y acudía a numerosas concentraciones en toda España, como comentó a este periódico uno de sus vecinos, afectado por la noticia de una muerte inesperada. Hijo único y huérfano de padre, su familia se reducía a su madre, Sara del Valle, y sus tíos y primos. Precisamente su trágica muerte se produjo al volver de disfrutar de unas vacaciones en casa de un hermano de su madre, en Barcelona. No era la primera vez que Alberto realizaba este trayecto en moto, de regreso a Villafranca solía hacer parada en Valladolid, pasando primero por Zaragoza y Soria, para visitar a unos amigos que tenía en la capital castellano y leonesa, pero esta vez no llegó a su destino, la carretera se interpuso en su camino y, a su 42 años de edad, será enterrado mañana en su villa natal.