Con el obispo y el alcalde
CON EL OBISPO de Astorga y el alcalde de Oencia hemos topado, que cada cual, a su fino y sabio entender, ha metido baza y estoque a la gestión zapatera, aprovechando el Día del Bierzo. No cabe duda de que tanto un obispo como un alcalde mandan mucho, aunque ahora, por fortuna, tienen algo menos de poder bueno, no estoy seguro de lo que acabo de decir-, que en tiempos no tan lejanos, pero siguen dándonos lecciones de moral y buenas costumbres, y sus palabras, en ocasiones, son «papo de monja», como a buen seguro diría mi padre. El obispo Camilo arremetió contra el divorcio y el aborto, además de poner en solfa el hacer educativo de nuestro paisano Zapatero, mientras el ranchero Estanga Rebollal, Jesucristo versus el Bierzo, esputó alguna que otra salida de tono. Tras una apariencia «coleguil», pasota y desenfadada, se esconde un duende de mucho cuidado, como cuando dijo más o menos que Zapatero nos prometió el oro y el moro, «que el oro no ha aparecido, pero moros hay unos cuantos»-. Como si los moros sobraran en nuestro país. Señor alcalde, y a tantos otros que son de su cordel, si se descuida hasta usted es moro (lo digo en buena onda) y ser moro en sí mismo no es malo ni grave. La realidad es que los moros nos están haciendo el trabajo sucio en esta España pensada para señoritos, políticos y ladrilleros. Y que no hace tanto nosotros éramos los moritos de esta Europa desarrollada y comunitaria, por ejemplo de la Francia ilustrada. Da grima oír tales blasfemias, sobre todo cuando provienen de un alcalde rockero, que para ganar las elecciones recurre a los votos de residentes ausentes en el extranjero, como bien hace, por lo demás, el regidor nocedense. Como quiera que el alcalde de Oencia no gana con los votos de sus paisanos, este año decidió pedirles a los mozos aguerridos de Las Rapinas, que fueran ellos los encargados de sacar a la Virgen de la Encina. No se preocupe ni el Ilustrísimo obispo ni el Excelentísimo alcalde, que la España de Zapatero no tiene nada de roja ni blasfema, que el Psoe está en el centro derecha, y comulga con muchas hostias, consagradas y otras, y que la religión católica sigue pesando como una losa funeraria en la conciencia del personal, que acojonado por el miedo a lo desconocido, a la libertad, el miedo en general, no se sale de las veredas trilladas y las convenciones culturales, y que la mayoría sigue defendiendo la familia y la vida en estado embrionario por encima de todo.