| Crónica | Una embajada móvil |
Consulado dominicano por un día
El cónsul general de la República Dominicana se instala durante unas horas en la Casa de la Juventud de Ponferrada para resolver los trámites de sus compatriotas en la comarca

La Casa de la Juventud albergó el consulado móvil
Kenia Margarita Concepción tiene dos hijos que no se conocen. Hace once años, se fue de la República Dominicana dejando al cuidado de su padre a una niña, Daveliz, que hoy ya ha cumplido los 14 y a la que se quiere traer a Ponferrada para que termine de crecer junto a su hermano español, un chaval despierto que se llaman Cristian, y que a sus nueve años sueña con «el sol naranja» del país de sus abuelos. La de Kenia Margarita, -que lleva cinco años viviendo en Ponferrada, donde también trabaja como ferrallista su hermano Bienvenido- es una de las peticiones que los funcionarios del Consulado General de la República Dominicana en España recogieron ayer durante su desplazamiento a la capital berciana para improvisar por unas horas una oficina consular en la Casa de la Juventud y atender los trámites de la cada vez más numerosa comunidad de dominicanos que residen en el Bierzo. Con el cónsul general, Marcos Genaro Cross, a la cabeza, los funcionarios dedicaron buena parte del día a tramitar la renovación de pasaportes, la petición de certificados de buena conducta, o de reagrupamientos familiares como el de Kenia Margarita. «Venimos a darles servicio a nuestros ciudadanos para que no tengan que hacer un viaje de 400 kilómetros», explica Cross, al frente de un Consulado que se encarga de atender a 70.000 de los 120.00 dominicanos que viven en España, en este caso residentes en Madrid y en las comunidades del norte. El operativo consular, que llega por tercera vez a Ponferrada, también estuvo apoyado por la presencia de algunos de los nuevos empresarios dominicanos que comienzan a abrirse camino en España, como el matrimonio formado por Amelia y Antonio, que desde su agencia de viajes negocian con las compañías aéreas rebajas en los billetes de avión para sus compatriotas. «Esta gente no gana mucho dinero y necesitan billetes más baratos», dice Antonio observando a sus compatriotas que aguardan turno en la Casa de la Juventud. Los dominicanos, como otros inmigrantes, ha contribuido a invertir el envejecimiento de la población en España tanto como a apuntalar el Estado de Bienestar, y el cónsul general en Madrid lo sabe. «Según nuestros estudios, la Seguridad Social era deficitaria en España hasta 1998. Desde entonces, la entrada de contribuyentes emigrados de terceros países garantiza las pensiones», afirma. Además del tráfico de inmigrantes contra el que lucha su país y con casos como el de la llamada Coronela de Cacabaelos, se nota en Gross cierta preocupación porque la sociedad española pueda asociar inmigración con delincuencia, y por eso la embajada de su país ya ha «sugerido» al Gobierno que emprenda algunos cambios legales. Se trataría de que, por ejemplo, las autoridades permitan viajar con un permiso de trabajo las personas que llegan al país gracias a los reagrupamientos familiares y sin tener que esperar «de tres meses a un año» para solicitar y obtener la autorización ya en España. «Muchos acaban en el mundo de la delincuencia o en el tráfico de estupefacientes si no se les deja trabajar», asegura.