Diario de León

Los padres, que ayer dejaron fuera a sus hijos, aceptan las medidas propuestas por Educación

Los 34 escolares vuelven a clase tras prometer la Junta una solución

La alternativa pasa por una atención especializada del niño y un incremento de la vigilancia

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M. C. Canedo / V. Silván - villadepalos | ponferrada
Ponferrada

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Los 34 alumnos del colegio Campo de la Vila de Villadepalos que ayer no asistieron a clase como media de protesta ante las supuestas amenazas que reciben de otro compañero -un niño de ocho años con problemas de adaptación- volverán hoy a las aulas tras el acuerdo alcanzado entre los padres y los responsables de la dirección provincial de Educación. En la reunión que mantuvieron durante más de dos horas la dirección del centro, el inspector jefe de Educación, Eladio Almarza, y la responsable del plan de convivencia del niño con los padres afectados sirvió para que estos últimos reconsiderarán su postura y dieran un voto de confianza a las medidas planteadas por la Administración y que pasarán por un incremento de los refuerzos, tanto en el patio como dentro del centro, que garantizarán los derechos de todos los niños serán respetados. Los padres indicaron que darán un margen de tiempo para comprobar la evolución del niño, con el compromiso de Educación de que si la situación no mejora se tomarán otras medidas que serían puestas en su conocimiento, al tiempo que les mantendrán continuamente informados del seguimiento del niño. «Como padres lo que queremos es que nuestros hijos recuperen su vida normal y puedan acudir al colegio con seguridad, que es lo que nos han dicho que prácticamente está garantizado», señalaron. Por su parte, los padres del niño conflictivo, que también acudieron la centro, no quisieron realizar declaraciones a la salida ni valorar las medidas propuestas por Educación. Un día sin clase Minutos antes de las 9.00 horas, el entorno del colegio de Villadepalos vivía ayer el bullicio habitual de cualquier lunes, con la llegada de los 37 alumnos que cursan Primaria en el centro escolar acompañados por sus padres. Pero, finalmente, sólo tres niños entraron a las aulas. Los demás, bajo vigilancia de sus progenitores, optaron por no entrar a clase como medida de presión por los conflictos ocasionados por otro alumno. El colectivo de padres reclamaba en ese momento más atención especializada para el niño y medidas que garanticen la seguridad de sus hijos. Los pequeños se concentraron durante toda la mañana en el parque infantil ubicado junto al colegio. Allí, a diferencia de cualquier otro día, se pasaron toda la mañana jugando, corriendo y realizando algún que otro dibujo, al aire libre. Mientras, sus padres combatían el frío a base de café caliente y rosquillas. Una escena que no se repetirá, los niños volverán hoy a clase una vez que los padres aceptaron las medidas propuestas en Educación, ya que nunca pidieron la expulsión del menor.

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