Diario de León

Cáritas les pagó ayer la comida y aseguran que algunos han sido desalojados de su pensión

El impago de sueldos deja al borde de la indigencia a 26 obreros de El Rosal

Los electricistas de una subcontrata, casi todos latinos, trabajan desde el 27 de agosto sin cobrar C

Los electricistas han decidido permanecer junto al centro comercial sin entrar a trabajar

Los electricistas han decidido permanecer junto al centro comercial sin entrar a trabajar

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Carlos Fidalgo - ponferrada
Ponferrada

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Ya nadie les fía. Vienen de Madrid, Toledo y Alicante, no tienen dinero para pagarse la comida ni la pensión, y llevan siete semanas sin cobrar su sueldo. Un grupo de 26 electricistas de una subcontrata que desde el 27 de agosto trabajan en las obras del centro comercial El Rosal han iniciado una huelga y denuncian públicamente que están al borde de la indigencia porque todavía no han recibido su salario. A una semana de la inauguración del centro comercial del nuevo barrio de La Rosaleda, los trabajadores de la sociedad Metrovía Soluciones, empresa subcontratada por la firma Control y Montajes (Cyme) para realizar parte del montaje eléctrico del complejo, recurrieron ayer al sindicato CC.OO para dar a conocer la precariedad en la que trabajan y exigir a la empresa que les ingrese las nóminas antes de reanudar su actividad. Los operarios, en su mayoría inmigrantes lationamericanos de Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, junto con algún español, se levantaron ayer sin saber si podrían comer, después de que la patrona del restaurante que les había estado fiando la comida durante las últimas siete semanas les advirtiera de que ya no dispone de liquidez para pagar a los proveedores. Algunos de los obreros, aseguraron, incluso han sido desalojados de sus pensiones. A la espera de que Metrovía cumpla su compromiso de pagarles las nóminas esta semana -entre 1.300 y 1.500 euros sin contar las dietas y las cuantiosas horas extraordinarias de jornadas que llega a ser de doce horas-, y después de que en el último mes y medio sólo hayan recibido un pago de urgencia de 300 euros por persona, los obreros terminaron comiendo ayer gracias a la ayuda de Cáritas y la mediación de CC.OO. El grupo, muy unido, está dispuesto a seguir de brazos cruzados ante las obras si no reciben el dinero que se han ganado.

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