Un tumor venció la ilusión y la esperanza
El alcalde faberense dijo que ha muerto «el niño de todas las familias». Los padres encajan una nueva desgracia
No pudo ser, pero se intentó todo lo humanamente posible. Los padres, toda la familia y la sociedad entera habían puesto mucha ilusión y esperanza en la recuperación de Toñín. Y así, en parte siendo conscientes de la delicada situación, y en parte también agarrados al último resquicio de la vida misma, se desató una corriente de optimismo para buscar por todos los medios salvar la vida de un niño que entró en muchos hogares. Y como si de uno de la familia se tratara, muchos fueron los que intentaron ayudar de alguna forma. Por eso, el desenlace ha sido un mazazo a esa ilusión pública. «Ha muerto el niño de todas las familias», resumía ayer con pesar el alcalde de Fabero y destacaba que su municipio ha sido un ejemplo de solidaridad que se extendió a todo el Bierzo y España. Decía Demetrio Alfonso Canedo que se luchó «hasta el último segundo» por salvar la vida del pequeño y alabó lo hecho por la familia «y el río de solidaridad que desde Fabero enganchó a toda España». Desde muchos puntos llamaron a Fabero para intentar ayudar, desde donantes anónimos a médicos que también querían aportar algo para salvar a Toñín. Los padres del niño, Francisco y María Flor, están destrozados y pocas palabras pueden consolarlos. La familia encaja con ésta otra desgracia. De los ocho hijos que ha tenido el matrimonio, la primogénita murió de enfermedad con tres meses; hace diez años fallecía otra hija en accidente de tráfico; otra niña le murió con dos años debido a un accidente doméstico al caerle una cocina de butano, y la madre sufrió un aborto del disgusto. «He perdido a cuatro hijos y no quiero ver morir al quinto», decía a este diario María Flor en noviembre pasado a este diario en el momento de pedir ayuda. Ayer, el alcalde animaba a todos a arropar a esta familia.