| Reportaje | Hallazgo en Toral de Merayo |
El templo oculto de los mozárabes «Saber cuáles son nuestras raíces es muy importante para el pueblo»
Una excavación descubre la planta y parte del alzado de la ermita de San Salvador, una construcción desaparecida hace siglos que ha sido ubicada gracias a la memoria popular

Detalle del ábside con forma de herradura
Los tesoros mozárabes que guarda el Bierzo, en especial el valle de la Valdueza, ya cuentan con una joya más. Una excavación -promovida por la empresa UnoVeinte con financiación de la Junta de Castilla y León- ha sacado a la luz los restos de la desaparecida ermita de San Salvador en Toral de Merayo, cuya existencia atestiguan numerosas fuentes documentales y la memoria popular. Así, un muro de piedra entre robles, hiedra y matorrales y el recuerdo trasmitido de padres a hijos ha servido para ubicar el asentamiento de esta pequeña ermita, datada del siglo X. La excavación, dirigida por Arturo Balado y Rodrigo Garnelo -vecino de Toral de Merayo- y realizada durante tres semanas entre enero y febrero, ha permitido recuperar la planta completa de la ermita cuyo ábside con forma de herradura lo equipara a otros templos de época mozárabe. Según apunta Balado, las similitudes entre San Salvador y la iglesia de Santiago de Peñalba son muchas con cabeceras prácticamente idénticas en tamaño y naves con medidas similares, aunque en planta una presente una nave única y la otra esté planteada en cruz latina. La intervención se ha realizado sobre una superficie de unos 200 metros cuadrados, dejando bien visible la cabecera con cuatro contrafuertes, aunque parece que habría un quinto, y dos vanos en la mitad norte del ábside, que haría pensar en la existencia de otros dos en la mitad sur. Este pequeño templo estaría ubicado en un barrio o parroquia llamado San Salvador perteneciente a Merayo -no hay que olvidar que el pueblo actual de Toral de Merayo es la unión de los antiguos núcleos de Merayo y Toral- y del que todavía se desconoce en que fecha se produjo su despoblamiento definitivo. Una segunda fase Después de realizar una gran cata que ha abarcado la totalidad de la ermita y una zona perimetral, Balado y Garnelo tienen previsto proponer una segunda fase a la Junta. «Una vez definida la planta, la tenemos que excavar completamente y alcanzar los niveles originales de circulación -suelo original por el que se andaba cuando el templo estaba en uso-», apuntó Balado, quien explicó que la intervención en el templo de San Salvador forma parte de un estudio más amplio sobre las iglesias prerrománicas en el valle de la Valdueza, una zona de gran riqueza en este tipo de restos alto medievales. «Toral de Merayo está en la desembocadura del Oza en el río Sil, pertenece a la Valdueza, aunque por la articulación de las carreteras parezca que se trata de valles distintos», puntualizó. La planta de San Salvador no presenta un estilo unitario, la cabecera es mozárabe y los pies al arte románico, probablemente a causa de una reforma posterior. De lo que no hay duda es de la «singularidad» de esta ermita rural, subrayó Arturo Balado, «precisamente por su escasez y porque prácticamente no quedan restos», aunque la comarca cuente con grandes ejemplos como Santiago de Peñalba o Santo Tomás de las Ollas. El interés de este hallazgo no radica sólo en el hecho de que sean pocos los templos del siglo X que quedan conservados, sino que por su naturaleza y por la inexistencia de intervenciones similares puede constituir un documento histórico de gran singularidad para la reconstrucción del pasado berciano. Dejando a un lado el valor histórico y patrimonial de la ermita de San Salvador, el pedáneo de Toral de Merayo, Ramiro Blanco, es más sentimental a la hora de apreciar la importancia de este hallazgo, que arroja luz sobre el pasado de este pueblo que llegó a ser cabecera de municipio y con una jurisdicción que se extiende hasta Flores del Sil. En su opinión, «saber cuáles son nuestras raíces es importante para Toral de Merayo, para nuestro sentimiento de pertenencia y nuestra identidad». Y es que, subrayó Blanco, Toral de Merayo es una población que cuida sus costumbres y tradiciones, con apego y orgullo a lo que entienden como suyo «en un enclave privilegiado, entre restos mozárabes y romanos». Santa Eulalia y el castro Una vez concluyan los trabajos en el templo de San Salvador con una nueva excavación que permita alcanzar el nivel del suelo original, Ramiro Blanco tiene previsto promover nuevas actuaciones para la recuperación de otros restos existentes en Toral. Junto al deseo de realizar actuaciones en el castro romano y la calzada romana, una vía secundaria que comunicaría la Vía Augusta y Las Médulas, en Toral de Merayo siguen interesados en continuar buscando la ermita de Santa Eulalia, otro templo rural que está documentado y cuyo cementerio anexo ya ha sido localizado, aunque por el momento las prospecciones realizadas en el entorno no han tenido éxito.