LA TRILLADORA
Entre piedras y pedradas
SI BIEN EN las inauguraciones adquiere un valor simbólico, el protocolario acto de poner la primera piedra nos conduce a la puesta en marcha de una iniciativa. Así acaba de ocurrir, por ejemplo, con el nuevo templo del barrio ponferradino de La Rosaleda, la Iglesia del Buen Pastor, quien habrá de guiar a su nuevo rebaño. Como igual esperamos que lo haga con el de fieles blanquiazules que este domingo se desplazan a Emerita Augusta para animar a la Deportiva en el que bien podríamos calificar como duelo entre «descendientes de romanos». El caso es que todos deseamos y soñamos con un buen resultado para la Ponferradina, que sin duda significaría también poner esa primera piedra de cara a la consecución de un ansiado proyecto: el retorno a la Segunda División del fútbol español. Y del «circo romano» de Mérida... al matadero de Ponferrada. Porque esta misma semana la Junta de Castilla y León, Consejo Comarcal del Bierzo y el Ayuntamiento de Ponferrada mantenían una primera reunión conjunta con el ánimo de buscar una solución definitiva a las actuales y deficientes instalaciones. Pues en este caso también podemos decir que, efectivamente, las tres administraciones han puesto la primera piedra, la del entendimiento entre las partes para llevar a buen puerto la construcción de un nuevo matadero. Si bien de primeras piedras nuestro Campus universitario va «sobrao», sí que el nuevo rector de la Universidad de León, José Ángel Hermida, tiene a partir de ahora, no sólo la ocasión, sino el deber y la obligación de poner esa primera piedra, esa clave que, de una vez por todas, procure al Campus berciano un impulso, un espaldarazo, una reactivación -llamémoslo como queramos- que bien sabemos todos que, en su justa medida, necesita. Han pasado las elecciones a rector de la Universidad de León, la época de las promesas y las maravillosas ideas e iniciativas que los tres candidatos presentaron, y ha llegado el momento de empezar a trasladarlas a la práctica. En su dimensión, insistimos, nuestro ámbito universitario merece una mayor atención. Y ya que de primeras piedras hablamos, hay un par de ellas que especialmente se anhelan. No son otras que la de la autovía entre el Bierzo y Asturias, pasando por Villablino, y la de la Ponferrada a Ourense. Alguien debería aclarar en cualquier caso si la futura León-Bragança es «compatible» con la primera o si, por el contrario, la deja definitivamente a esta en la estacada. Porque a ver si en lugar de poner la primera piedra, lo que se acaba al final es lanzando una pedrada.