Pérez da en el blanco con el godello
Mengoba y Preto son las cartas de presentación de la nueva etapa del enólogo de origen francés Gregory Pérez, uno de los abanderados de la eclosión de los vinos del Bierzo
Gregory Pérez hace ya tiempo que se ha convertido en un clásico para quienes se precian de conocer la evolución que los vinos del Bierzo han descrito en los últimos años hasta convertirse en una referencia de calidad nacional e internacional. Su nombre aparece siempre unido a otro ramillete de media docena de jóvenes enólogos a los que -con más o menos certeza- se atribuye la revolución sideral de la mencía. Pero ahora, además, quiere romper moldes y contribuir a que los blancos del Bierzo, un tanto despreciados -aunque desde hace unos años ya en franca línea ascendente- se consoliden también entre los gustos más exigentes. Ese es el propósito de la etiqueta con la que Pérez pretende codearse con los mejores Valdeorras o con los Rueda. En Mengoba, desde la exclusividad en la elaboración que le confiere la mezcla inédita de godello y doña blanca al cincuenta por cien. Mengoba, pese a sus resonancias eslavas, es el fruto de una aleación equilibrada de godello y doña blanca; dos especies de uva criadas en viñedos dispares de Espanillo, de Carracedo, de Valtuille... y fermentadas luego sobre sus lías en la bodega que la sociedad que capitanea Gregory ha montado en Sorribas. El Mengoba, que también tendrá pronto su versión mencía, se presentó ayer lunes en Ponferrada. En la cafetería La Rosaleda, junto a una segunda etiqueta, Preto, en la que al lado de Benito Otero y José Luis González Nava se hace una apuesta clara por el prieto picudo y la nueva denominación Tierras de León. Del Petro salen al mercado 9.000 botellas de tinto y 6.000 de rosado. En total, tantas como del Mengoba, un blanco que se revela fresco en la boca, pero al mismo tiempo un tanto untuoso, pero bien lejos de la pesadez de la que huyen los detractores de los blancos fermentados en barrica. Gregory fue el encargado de dirigir la cata del Mengoba en La Rosaleda y su socio en la bodega de Pajares de los Oteros, el berciano Benito Otero, la de los Preto. Los asistentes a la presentación, numerosos profesionales; de la hostelería, de la empresa y por su puesto del sector del vino, respondieron complacidos frente a ambos. «Yo siempre he confiado mucho, he tenido mucha fe en la doña blanca. Y el resultado es un blanco joven criado de siete a nueve meses sobre lías, con la frescura y la acidez del godello y con la boca que le aporta la doña blanca», resume el enólogo. A su juicio, los blancos en general del Bierzo tienen un camino muy prometedor que recorrer. Aunque no puede ocultar su entusiasmo al avanzar sus planes para en octubre o noviembre sacar al mercado su primer Mengoba mencía, elaborado mediante vinificación integral en unas barricas comunes en la industria francesa de la que procede. Para entonces, los callos verdes que ahora sajan las palmas de sus manos por el uso del tradicional arado tirado por una pareja de vacas, tal vez ya se hayan secado.