El motivo es su detención por un presunto caso de violencia de género
IU decidirá la continuidad del coordinador comarcal en un mes
Tito Martínez ha puesto su cargo a disposición de los órganos del partido

Miguel Ángel Fernández y Alfredo Peláez, ayer en la sede de Izquierda Unida en la capital berciana
El coordinador comarcal de Izquierda Unida (IU) en el Bierzo, Tito Martínez, ha puesto su cargo a disposición del partido, tras verse implicado el pasado fin de semana en un supuesto caso de violencia de género. Según informó el coordinador provincial, Miguel Ángel Fernández, serán ahora los órganos del partido los que tomarán la decisión que corresponda en relación a la continuidad o no de Martínez al frente de la agrupación comarcal. «Se someterá a la consideración de la Comisión de Garantías Democráticas y los consejos políticos provincial y regional», explicó Fernández, quien añadió que la decisión se tomará cuando se pueda reunir a estos órganos, a lo largo del mes de agosto, antes de septiembre. Miguel Ángel Fernández, junto con el coordinador local, Alfredo Peláez, lamentaron que uno de los miembros del partido se viera implicado en unos hechos de este tipo e insistieron en que ellos «no están para juzgar ni tampoco condenar a nadie». Condena a la violencia El coordinador provincial aseveró que la coalición IU condena de manera enérgica toda clase de violencia y «más a la violencia de género», a la que tachó de lacra social. «Es un problema de todos», remarcó Fernández. Por otro lado, desde IU reconocieron que hay que informar pero lamentaron que la identidad de Tito Martínez trascendiera, ya que el protocolo de actuación en casos de violencia de género tiene que preservar la identidad de las víctima y también del presunto agresor. «Nosotros somos respetuosos con la democracia, con las presunciones de inocencia y también con las deliberaciones de los órganos que gobiernan el partido y mientras que no haya una reunión formal, no adelantaremos ningún acontecimiento», insistió el coordinador provincial. Así, ni Fernández ni Peláez quieren que se entienda su comparecencia como «un juicio sumarísimo contra nadie» y menos «cuando parece que por ahora no hay ni una sentencia ni una denuncia firmes».