| Reportaje | Viaje al pasado |
Auténticos manjares al estilo medieval
Medio millar de bercianos recordaron ayer sus orígenes durante las tradicionales cenas medievales en el Castillo de los Templarios y en el monasterio de Carracedo

Valentín Carrera fue el mantenedor del medieval de Carracedelo
El monasterio de Santa María de Carracedo (Carracedelo) se convirtió ayer en un auténtico escenario medieval. Más de 300 bercianos acudieron a la ya tradicional cena que puso el broche de oro a más de cuatro días de fiesta. Los comensales, ataviados con estricta etiqueta medieval viajaron a sus orígenes durante una noche, donde no faltaron todo lujo de detalles. Los comensales degustaron suculentos manjares como la empanada berciana, jamón con melón y queso, vieiras a la vinagreta y codillo. De postre, los asistentes fueron agasajados con tarta de manzana, pastas y frutas del tiempo que no dejaron indiferente el paladar de ninguno de los presentes. Este año, las fiestas medievales de Carracedelo contaron con un invitado de lujo. El periodista Valentín Carrera fue el mantenedor de la festividad. El comunicador ofreció en tono jocoso un original pregón que versó en la identidad sexual del Señor de Bembibre, «que sale del armario y se hace templario». Además de la cena medieval, la jornada contó con numerosas actividades para divertir a jóvenes y mayores. El torneo de caballeros y la exposición de maquinaria agrícola congregó a cientos de bercianos que no quisieron perderse esta singular actividad. Los animales se convirtieron en los protagonistas durante la muestra de mastines leoneses. Los pequeños también tuvieron su momento de gloria. Durante toda la tarde se llevaron a cabo juegos y manualidades. El ya tradicional mercadillo medieval abrió sus puertas con un amplio abanico de productos y objetos artesanos propios de la época. La jornada finalizó con una sesión de fuegos artificiales y con un baile que puso el colofón final a las fiestas medievales de Carracedelo. Ponferrada también viajó ayer a la edad media. Más de un centenar de personas participaron en la primera jornada gastronómica que comenzó ayer y se alargarán durante todo el mes de agosto. El Castillo de los Templarios reunió a los invitados, que fueron recibidos y acomodados por el Señor del Castillo y sus pajes. A continuación, degustaron delicias medievales como chorizo, lomo de cerdo negro, queso de oveja, cochinillo y lechazo. Todo ello acompañado del mejor vino y pan de la tierra. Personajes propios de la época como los malabaristas y bufones amenizaron a los comensales durante toda la velada. Para finalizar la noche, los invitados disfrutaron de los tradicionales bailes medievales y de la taberna, que sirvió los mejores brebajes durante toda la jornada. El próximo fin de semana, el castillo abrirá de nuevo sus puertas para recibir a los nuevos caballeros que quieran degustar los mejores manjares al puro estilo medieval.