Dos asesinos andan sueltos
El asesinato de José Miguel Alves recuerda en muchos detalles al ocurrido en junio del 2001 en la carretera de Toreno a Tombrio, donde apareció el cadáver de un taxista de León, Constantino Guerra, con tres balazos

El coche del taxista asesinado en Tombrio en el 2001
Por azar, o tal vez no tanto, de aclararlo se encargarán los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil, el asesinato de José Miguel Alves el pasado miércoles en Las Ventas de Albares (Torre), guarda dramáticas analogías con el que sufrió hace ya siete años, en Toreno, un compañero de León, Constantino Guerra Pérez. Aquel crimen, que tuvo lugar la madrugada del jueves 30 de mayo del 2001, sigue hoy sin una explicación cierta y sin su responsable o responsables entre rejas. Como en el caso de Las Ventas, el cadáver del 110 apareció en una zona relativamente recóndita. En una vía secundaria que comunica la localidad de Toreno con la de Tombrio. Entonces, los investigadores, comenzaron a realizar sus pesquisas también, como en esta oportunidad, sobre algunas personas que pudieran conocer suficientemente bien la zona como para luego darse a la fuga, en plena noche, sin mayores complicaciones. El autor del asesinato del taxista ponferradino empleó una pistola de pequeño calibre, del 6,35. El mismo del arma de fuego con el que le dispararon a Constantino Guerra. Aunque José Miguel Alves sólo recibió un certero balazo en la zona occipital del cráneo, y el cadáver de Guerra apareció con tres impactos; uno en la cabeza, otro en el hombro y uno más en el abdomen. Aunque según ha podido constatar este periódico en medios especializados, este tipo de armas son relativamente comunes en la zona y suelen proceder de Portugal. Más coincidencias En ambos casos, las investigaciones arrancaron en torno al móvil natural de un atraco o de un robo. Pero rápidamente se abrieron otras vías de análisis, que al menos en el caso del conductor de la capital de la provincia no llegaron a fructificar. La madrugada como encubridora de un hecho tan vil, la época veraniega o preveraniega del suceso, y hasta la edad de las dos víctimas -34 el ponferradino y 37 el leonés- son a mayores, con siete años de distancia, otra serie de truculentos paralelismos, que en cierta medida se repiten, no obstante, en la historia de los crímenes o agresiones muy graves que han sufrido desde hace unas dos décadas en la comarca no menos de media docena de profesionales del gremio. Lo que todos los colegas de Alves esperan ahora, y la sociedad ponferradina en general también, es que la historia no se repita como en el 2001 y que el autor o los autores de su asesinato sean desenmascarados cuanto antes y sean puestos a disposición de las autoridades judiciales. La Guardia Civil trabaja intensamente en ello y con todos los medios científicos a su alcance, según resaltó ayer mismo el subdelegado del Gobierno en la provincia, Francisco Álvarez.