La concesionaria realizó ayer las pruebas para verificar el funcionamiento de las dependencias
Las instalaciones del matadero ya están listas y abrirá el próximo lunes
Una depuradora y un nuevo diseño del circuito de sacrificio son algunas de las reformas

Un operario limpia una ternera en la reformada sala de sacrificio
Después de tres meses de obras para adaptar las instalaciones a la normativa europea y varios días de espera por el documento que acredita el levantamiento de la suspensión temporal de actividad, el matadero volverá a abrir sus puertas a los proveedores de carne comarcales el próximo lunes. La empresa concesionaria, Rogelio Ramos S.L., empezó ayer a hacer las pruebas internas para comprobar el funcionamiento tras las obras y verificar que no hay ninguna anomalía, para volver a trabajar con absoluta normalidad y mantener el nivel de capacidad del matadero, que antes del cierre estaba sobre los 800 vacunos y 2.000 ovinos al mes. Según explicó el propietario de la concesionaria, Rogelio Ramos, la reforma realizada permitiría trabajar, con un buen mantenimiento, durante al menos cinco años más. Las obras han supuesto la instalación de una depuradora, el arreglo y diseño de un circuito limpio y un circuito sucio, la ampliación de las balsas de sangrado para que tenga capacidad para recoger todo el contenido de sangre de los sacrificios y mejoras en suelos, paredes y cámaras frigoríficas. Además, también se ha realizado un nuevo diseño de los circuitos de sacrificio, que solventa los problemas de bienestar animal, y las zonas de acceso para entrar a ese área, al tiempo que se reformado el sistema de estabulación para la inspección ante mortem y la construcción de un nuevo muelle de carga para los animales, una vez han sido sacrificados. Así, todo está listo para su apertura mientras se vuelve a «recomponer» la plantilla del matadero de La Martina. «Antes del cierre contábamos con 18 trabajadores y ahora mismo estamos 12», explicó Rogelio Ramos. Y es que una vez fue decretada la suspensión de actividad, la concesionaria tuvo que realizar un expediente de regulación de empleo temporal mientras se realizaban las obras. Un hecho que ha tenido consecuencias para la empresa. «El cierre ha producido un desequilibrio muy importante a la concesión, hemos tenido que enviar gente al paro y nos hemos tenido que hacer cargo de la seguridad social», explicó Ramos. En cuanto a la inversión realizada en esta amplia reforma, que ha sido financiada por el Ayuntamiento de Ponferrada y por la empresa concesionaria, Ramos no se a aventurado a decir una cantidad concreta, aunque apunta a que habrá superado «de largo» los 300.000 euros. «Puede que sólo el sistema de depuración ascienda a los 300.000», puntualizó el concesionario.