LA TRILLADORA
Quizá
MIENTRAS ZAPATERO ha estado fardando en Nueva York de que «quizá España tiene el sistema financiero más sólido del mundo» - quizá : adverbio de duda, denota la posibilidad de que ocurra o sea cierto lo que se expresa. Diccionario de la RAE-, lo cierto es que en su patria, por ejemplo, la Agencia Tributaria, por orden del Ministerio de Economía, es de suponer, mantiene desde agosto retenidas las devoluciones del IRPF a no pocos ciudadanos españoles. ¿Es un síntoma de la fortaleza de nuestro sistema económico el querer retener en las arcas públicas el máximo tiempo legal posible un dinero que pertenece al ciudadano? Ya sabemos que el Estado está necesitado de fondos; pero no vean lo ávido que está el trabajador de a pie por ver ese dinero, su dinero, en su cuenta corriente. O sea, a pesar de la crisis -que el ministro Solbes dice ahora haber siempre reconocido-, nuestro Gobierno se permite el lujo, o más bien la temeridad, de adelantar -sí adelantar, que aquí nadie habló de regalar- 400 euros del IRPF en las nóminas de los trabajadores, y en cambio les retiene el dinero que realmente es suyo. En fin, que mientras nuestro Presidente alardea en USA de nuestro sistema económico, hace bien poco que, por el contrario, había que escuchar al de la Ceoe reclamando «un paréntesis» en la economía de libre mercado. Y de los Estados Unidos, a lo desunidos -si es que alguna vez han estado lo contrario- que andan la Junta y el Consejo Comarcal. ¿Pero era necesario todo este circo mediático sobre la dichosa reunión para abordar el nuevo convenio marco entre ambas instituciones? Reúnanse en privado, con discreción, pónganse de acuerdo, y cuando todo esté atado, con satisfacción para todas las partes, llamen entonces a los medios de comunicación para que den fe del acto de la firma. Es que ya está bien. Que si yo dije, que si tergiversaron lo que dije, que si donde dije digo, digo Diego... Siempre el mismo soniquete cuando Junta y Consejo han de sentarse a negociar. Siempre alguien tiene que soltar a la prensa: «Es que miren, vamos a sentarnos a negociar». Pero si a la prensa ustedes tienen que llamarla cuando haya fumata blanca; y traten entonces de salir lo más favorecidos posible en la foto. La verdad que a uno le entran ganas de coger el Alvia hasta Barcelona y enlazar con el Interraíl para emprender una aventura por el mundo adelante con el fin de alejarse de tanto despropósito y, de paso, oxigenar el cerebro y la mente. No es mala idea. «Quizá» lo haga.