El cura apacigua los ánimos de los vecinos
En la misa celebrada el sábado en Ocero con motivo de Todos los Santos, el párroco de la localidad hizo un paréntesis en su homilía para aludir, aunque no de forma directa, a los enfrentamientos que se están produciendo entre algunos vecinos del pueblo a causa del sellado de las fuentes públicas propuesto por el pedáneo para evitar que el burro de una vecina pueda beber de las mismas. Durante el tradicional sermón y ante la sorpresa de los asistentes al acto litúrgico, el capellán de Ocero aseguró que no le gustaba nada que el pueblo estuviera como estaba, y aunque no aludió específicamente al citado enfrentamiento, todos los allí presentes entendieron a lo que se estaba refiriendo, según pudo saber este periódico. El cura, lejos de tomar partido por ninguna de las partes, intentó poner fin a un enfrentamiento que ha dividido al pueblo, con objetividad y afán conciliador, y aseguró que incluso había escuchado decir a alguno de los vecinos de la pedanía que se avergonzaba de ser de Ocero por todo lo que ha estado saliendo en los medios de comunicación y ante el revuelo que se ha montado por el simple hecho de que una vecina coja agua de una fuente pública para darle de beber a sus animales. Desde el atril de la capilla, el párroco de Ocero hizo un esfuerzo por que, al igual que los difuntos, los vivos también estén en paz.